
En la sesión Orando los Salmos del curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube), comparto cinco maneras de orar los Salmos.
1. Usa los Salmos para calentar tu corazón.
Cuando leemos los Salmos, vemos que otros tienen una conversación productiva con Dios y se unen a esa conversación. Leer los Salmos podría calentar tu corazón para la oración como un atleta que tiene que trotar para hacer su calentamiento antes de un partido.
Puede que tengas varios versículos favoritos o salmos enteros que incorporas en tu rutina de oración, o regularmente haces un ciclo por el salterio en tu tiempo devocional, pero esta es una manera en la que permites que la fuerte corriente devocional de los salmos te atraiga para que puedas llegar a Dios.
Observemos, por ejemplo, el Salmo 100:
Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra.
Sirvan al Señor con alegría;
Vengan ante Él con cánticos de júbilo.
Sepan que Él, el Señor, es Dios;
Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado.
Entren por Sus puertas con acción de gracias,
Y a Sus atrios con alabanza.
Denle gracias, bendigan Su nombre.
Porque el Señor es bueno;
Para siempre es Su misericordia,
Y Su fidelidad por todas las generaciones.
¿Cómo podrías no tener ganas de adorar a Dios después de leer las palabras del Salmo 100?
2. Ora los salmos textualmente.
Orar los Salmos letra por letra te da palabras cuando te hacen falta.
Mi esposa y yo con frecuencia queremos terminar nuestro día buscando al Señor, pero nos falta la energía física y mental a causa del trabajo y la ocupada vida familiar. Así que a veces leemos un salmo al Señor y meditamos en uno o dos versículos que nos impresionanimpresiona. Esto nos ayuda a limpiar nuestro paladar espiritual de los eventos del día y a entregar nuestros últimos momentos a Dios en oración.
Mientras más nos sumergimos en los Salmos, más nos equiparán para pensar, sentir y orar como Dios desea.
3. Aprende de las diversas estructuras de los Salmos
Muchos salmos exhiben un camino de fe y confianza. Tomemos, por ejemplo, el Salmo 13. David comienza el salmo lanzando una queja en los versículos 1 y 2, con cuatro preguntas que comienzan con: «¿Hasta cuándo?».
¿Hasta cuándo, oh, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostro?
¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma,
Teniendo pesar en mi corazón todo el día?
¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí?
David claramente está angustiado porque Dios parece distante mientras él está lleno de dolor y oprimido por su enemigo.
David continúa su oración en los versículos 3-4, con una súplica para que Dios responda.
Considera y respóndeme, oh, Señor, Dios mío;
Ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte;
No sea que mi enemigo diga: «Lo he vencido»;
Y mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudido.
David concluye en los versículos 5-6 con una declaración de confianza:
Pero yo en Tu misericordia he confiado;
Mi corazón se regocijará en Tu salvación.
Cantaré al Señor,
Porque me ha llenado de bienes.
En este salmo vemos una estructura en la que primero hay una queja, luego una súplica para que Dios responda y, finalmente, una afirmación de confianza.
La situación de David no cambió inmediatamente, pero él tomó la decisión de regocijarse en el Señor. Esa es una estructura simple que podemos seguir mientras oramos durante tiempos de ansiedad. Podemos descargar nuestras quejas delante de Dios. Podemos clamar, pidiéndole al Señor que responda y nos ayude, aun presentando argumentos delante de Él como lo haría un abogado delante de un juez. Pero, en última instancia, debemos llegar a un lugar de confianza y gozo en Dios, más allá de nuestras circunstancias.
Entonces, mientras lees los Salmos, fíjate en el ritmo de ciertos salmos y aprende de ellos.
4. Trata los Salmos como si fueran un árbol de manzanas.
Cuando leas los Salmos, toma un versículo o dos como si tomaras una manzana de un árbol.
Un miembro de mi familia recientemente se lamentó por una situación en la que alguien la acusó injustamente y prosperó por esa razón. Ella dijo: «¡Quisiera saber cómo pensar y orar en esta situación!». Eso me hizo pensar en el Salmo 37, que es exactamente para una situación así. Hay muchos mandamientos en este Salmo que nos dicen exactamente qué hacer.
«No te irrites a causa de los malhechores» (versículo 1)
«Confía en el Señor, y haz el bien» (versículo 3)
«Pon tu delicia en el Señor» (versículo 4)
«Encomienda al Señor tu camino» (versículo 5)
Nuestra pariente dijo: «¡Eso es exactamente lo que necesito!».
¿Cómo convertirías eso en una oración? Podría ser tan sencillo como: «Señor, ayúdame a no irritarme a causa de los malhechores. Ayúdame a confiar en Ti, a poner mi delicia en Ti y encomendarte mis caminos». Simplemente convierte los mandamientos del salmo en tus oraciones.
Lo hermoso de orar este salmo es que los mandamientos vienen con gloriosas promesas:
Pon tu delicia en el Señor,
Y Él te dará las peticiones de tu corazón.
Encomienda al Señor tu camino,
Confía en Él, que Él actuará;
Hará resplandecer tu justicia como la luz,
Y tu derecho como el mediodía (Salmo 37:4–6).
En otras palabras, cuando confías en el Señor, puedes descansar seguro porque Dios eventualmente dejará en claro quién tiene la razón.
Déjame explicar el poder de orar este salmo en esta situación en particular. Como ya lo mencioné, este salmo presenta mandamientos que debemos seguir y que resultan en grandes promesas. Cuando pedimos la ayuda de Dios para guardar estos mandamientos, nuestras mentes no solo se instruyen sobre cómo pensar y confiar en Dios en una situación fastidiosa, sino que podemos clamar pidiendo la ayuda de Dios para guardar los mandamientos. Estos mandamientos son Su voluntad, ya que están en Su Palabra, así que podemos tener la confianza de Dios nos ayudará a guardarlos y, ya que los resultados fluyen por guardar los mandamientos, podemos tener la confianza de que Dios nos ayudará a cosechar todas las gloriosas promesas de las que habla este salmo.
Aunque no todos los versículos de los Salmos serán tan útiles como otros, te animo a que recolectes tus versículos favoritos de los Salmos, los memorices y los uses en oración. A continuación, te comparto tres de mis favoritos:
- Moisés oró en el Salmo 90:12: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». Esta es una excelente oración para recordar la brevedad de la vida.
- David le pidió esto a Dios en el Salmo 51:10: «Crea en mí, oh, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí». Esta es una excelente oración para confesar nuestros pecados.
- David oró otra vez en el Salmo 139:23-24: «Escudríñame, oh, Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis inquietudes, y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno». Esta es una excelente oración para la autoevaluación, que es una práctica vital para todo seguidor de Jesús.
Permear tu vida de oración con los Salmos es una de las cosas mejores y más sencillas que puedes hacer para mejorar tu vida de oración.
5. Trata los Salmos como un árbol de Navidad.
En lugar de tomar una oración del árbol, puede que lleves una oración y la cuelgues en el Salmo, como lo harías con un adorno en un árbol de Navidad. Esto podría venir en la forma de expandir una porción de un salmvo y agregar otras peticiones que se conectan con tu vida y experiencia.
Hace poco leí el Salmo 115. El versículo 1 empieza así: «No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a Tu nombre da gloria». El versículo 2 continúa: «¿Por qué han de decir las naciones: “¿Dónde está ahora su Dios?”». Parece ser que muchos estaban afirmando que Dios no estaba activo y que no guardaba Sus promesas para con Israel.
El salmista entonces continúa haciendo un contraste de nuestro Dios en los cielos, que hace lo que le place, con la insignificancia de los ídolos a los que sirven las naciones en los versículos 3-8. Pero entonces pensé: «¿Cómo es que me vuelvo a ídolos inútiles que no solo no me traen nada bueno, sino que roban la gloria que debo darle solo a Dios?».
Entonces oré: «Señor, muéstrame los ídolos a los que sirvo. Ayúdame a deshacerme de los ídolos y a servirte solo a ti. No quiero guiar a mi familia o a otras personas a la misma idolatría que me tienta, así que, por favor, revélame mis ídolos ocultos. Cuando mi corazón clama, al igual que el mundo, “¿Dónde está mi Dios?”, ayúdame a no caer en la desesperación, sino a confiar en Ti, mi ayuda y mi escudo».
Más adelante en el salmo, en el versículo 12, dice: «El Señor se ha acordado de nosotros; Él nos bendecirá». Eso se conecta con el versículo 2. Así que agrego mis oraciones: «Señor, aun cuando el mundo se burle de Tus hijos, sé que no me has olvidado. Me has bendecido con toda bendición espiritual en Cristo y disfrutaré una eternidad en Tu presencia. Gracias por recordarnos y gracias por hacer crecer nuestra fe, por santificar nuestras vidas a través de pruebas y de períodos de espera».
Ese es un ejemplo de cómo podemos colgar nuestras oraciones en un salmo, así como colgamos un adorno en un árbol de Navidad. Simplemente empezamos con un salmo y le injertamos oraciones de nuestras vidas para que estas puedan ser moldeadas y transformadas por la poderosa Palabra de Dios.
Ver el video Orando los Salmos (Video)