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Ministerio

¿Qué es la consejería bíblica? Una definición

20/05/2022 by kevin

¿Qué es la consejería bíblica? Una definición

El Pastor y consejero Kike Torres compartió dos definiciones de la consejería bíblica en el podcast Crianza Reverente con Susy Bixby:

“Consejería bíblica es el Ministerio de discipulado personal del pueblo de Dios a otros, bajo la supervisión de la iglesia de Dios, que depende de la autoridad y la suficiencia de la Palabra a través de la obra del Espíritu Santo.

Todo esto se logra al hablar verdad en amor, aplicar las escrituras a la necesidad del momento, en el consolar al que está sufriendo, llamar a los pecadores al arrepentimiento, trabajando para que maduren mientras permanecen en Cristo, esto se logra… porque la consejería sirve para la reorientación de afectos, deseos y comportamientos… en un esfuerzo en Cristo por restaurar la verdadera adoración a Dios y la comunión correcta con otros.”

O si prefieren una definición bolsillo:

“La consejería [es] servir amando a la persona, en conectar la Palabra de Dios con la voluntad de Dios en la vida de la persona”.

Me gusta pensar en definiciones así porque nos ayuda a recordar lo esencial de lo que hacemos en el ministerio. También, estas definiciones no mencionan “consejeros profesionales” porque la consejería bíblica no requiere títulos; requiere personas que aman a Dios y Su Palabra que quieren ayudar a otras personas.

¡Que Dios nos ayude a hablar Su verdad en amor, aplicando la verdad y la gracia del evangelio en nuestro ministerios!

Filed Under: Ministerio Tagged With: Consejería Bíblica, Kike Torres

Necesidades y predicación: un enfoque distinto

11/06/2021 by kevin

Hace poco hablé con un pastor que describió así los fundamentos de la predicación de su iglesia: “Cada semana pensamos en las necesidades de la congregación y entonces predicamos un mensaje para satisfacer esas necesidades.”

Este enfoque, lo que muchos llaman predicación sobre “necesidades sentidas”, busca ayudar a la congregación a crecer espiritualmente y superar los problemas que enfrenta. En el caso de este pastor, se deriva de un amor por su rebaño y un conocimiento profundo de sus vidas, algo por lo que cada pastor debe luchar.

Hay ocasiones cuando se debe preferir este enfoque en la predicación, al menos por poco tiempo. Por ejemplo, cuando una iglesia experimenta una tragedia o hay una lucha seria en la congregación, el pastor puede querer predicar sobre la situación.

Pero, ¿es la predicación sobre necesidades sentidas la mejor práctica para los predicadores a largo plazo? No lo creo. En especial cuando se compara con la exposición consecutiva. En mi artículo nuevo por Coalición por el Evangelio, ofrezco cuatro razones para mi respuesta.

“Una tentación para la predicación sobre necesidades sentidas es dar curitas de autoayuda a las personas cuando realmente necesitan un trasplante de corazón que solo Cristo puede dar.”


Gracias al Equipo Coalición por su trabajo en este artículo que originalmente fue publicado en WordPartners en inglés.

Filed Under: Ministerio Tagged With: La Predicación Expositiva

El Corazón de la Predicación Expositiva: ¿Quién está en el asiento del conductor de la iglesia?

12/04/2021 by kevin

En una entrevista que el ministerio de WordPartners hizo con David Jackman, Jackman compartió sobre la predicación expositiva, el ministerio del evangelio, y la intención del autor de las Escrituras. Compartió una ilustración excelente sobre el corazón de la predicación expositiva que quiero compartir con Uds. Lee la ilustración o ve el video (03:35–6:04) que tiene subtítulos disponibles en español.


Todd Kelly de WordPartners: ¿Quiero saber si puede explicarnos lo que está en el corazón de la predicación expositiva? ¿Qué es lo que ella intenta hacer?

David Jackman: Pues la predicación expositiva, creo, simplemente toma la Biblia seriamente, en sus propios términos y por su propio derecho.

Así que el predicador expositivo no está tratando de hacer algo con la Biblia. Más bien está permitiendo que la Biblia haga algo con él, cambiando su mente y su corazón, para luego convertirse en el canal a través del cual ese mensaje pasa a otros. Así que mucha gente diría que soy un predicador de la Biblia, que ciertamente cree en la Biblia y que va a usar la Biblia. Me gusta usar una analogía al pensar en la iglesia o en el ministerio, la analogía de un automóvil.

¿Dónde está la Biblia en el automóvil?

En algunos lugares, en algunas iglesias, en las vidas de algunos cristianos, la Biblia está en el maletero del auto. Fue puesta allí hace mucho tiempo, nadie está muy seguro de qué más hay ahí, pero se perdió.

En algunas personas e iglesias la Biblia está en el asiento trasero del auto, y todos sabemos lo irritante que los conductores en el asiento trasero pueden ser. Perciben la Biblia más como una irritación que una ayuda porque dice cosas que no quieren oír.

Pero en la mayoría de las iglesias evangélicas, yo sugeriría que la Biblia está a menudo en el asiento del pasajero del auto. Está ahí para ser consultada, es como un sistema de navegación por satélite, es un lector de mapas. Usted tiene una conversación con ella como la puede tener con un pasajero en un auto, pero no está manejando el auto.

En la predicación expositiva la Biblia impulsa el sermón. La Biblia está manejando el auto. Y debido que la Biblia es la Palabra de Dios, entonces Cristo está en el asiento del conductor de la iglesia. Y si él no está en el asiento del conductor, lo más probable es que yo voy a estar en el asiento del conductor, y sé que eso no es bueno para la iglesia.

Así que la predicación expositiva toma en serio la Biblia como la Palabra inspirada, infalible de Dios y trata de entenderla y explicarla para conducir la iglesia y la vida cristiana y el ministerio de acuerdo con su Verdad.

Filed Under: Ministerio Tagged With: David Jackman, La Predicación Expositiva, Predicación

Cómo escribir (y compartir) tu testimonio cristiano

29/07/2020 by kevin

Escribir y compartir tu testimonio cristiano con otros es una gran manera de compartir tu fe y testificar de la obra transformadora de Dios en tu vida.

Un testimonio puede compartir la verdad bíblica y la experiencia personal de una manera poderosa que exalta a Cristo y da testimonio de su obra en la salvación.

Una vez cuando estaba en la universidad, un desconocido se acercó a mí y comenzó a compartir su fe y su testimonio. La esencia básica del mismo era la siguiente:

“Estaba deprimido y con pensamientos suicidas, y no sabía a dónde ir. Entonces mi amiga me invitó a su iglesia, me conecté a ella, y realmente me sentí bienvenido. Ahora ya no estoy deprimido y tengo un gran grupo de amigos, y he encontrado la verdad en Dios”.

Eso es un buen testimonio, ¿verdad?

¿Cambiarías tu respuesta si te dijera que este hombre era miembro de una secta? Resulta que lo era.

Lo triste es que muchos testimonios cristianos que he escuchado no suenan muy diferentes. No quiero decir que hay malos testimonios cristianos. Si Dios te ha redimido, es un milagro de la gracia que debe ser celebrado sin importar si eras un adicto o creciste en la iglesia (¡como yo!). Lo que quiero decir es que nuestros testimonios se pueden compartir de una manera vaga, inútil, y a veces no bíblica.

No está mal compartir una historia del antes y después de cómo tu vida cambió, al igual que en el ejemplo arriba —¡de hecho eso es bueno!—, pero al compartir nuestros testimonios, no olvidemos quién y qué hace posible nuestro testimonio: Cristo y su evangelio.

El objetivo de este artículo es proporcionar una guía para escribir un testimonio que se centre en el evangelio y que exalte a Cristo.

La importancia de un testimonio centrado en Cristo

Nuestros testimonios deben apuntar a Jesucristo y a la obra transformadora que Él ha hecho en nuestras vidas, no solamente los cambios positivos que hemos experimentado. Hablar de cambios positivos con una pizca de “Dios” por aquí o por allá podría hacer que la gente piense que el punto del cristianismo es tener una vida mejor, en lugar de seguir a Cristo y reconciliarse con Dios.

Tenemos que mencionar lo que Cristo ha hecho por nosotros, específicamente lo que Él hizo en la cruz. Pablo modela este tipo de actitud centrada en Cristo cuando escribe a los Corintios: “Porque nada me propuse saber entre ustedes excepto a Jesucristo, y este crucificado” (1 Corintios 2:2). Pablo sabía que la obra de Cristo en la cruz era de primera importancia (1 Corintios 15:3).

Si no somos capaces de hablar de lo que Cristo ha hecho, le robamos la gloria debida a Él y hacemos que el cristianismo parezca como algo que podemos hacer por nosotros mismos. Las personas pudieran pensar que Jesús es igual a un gurú de autoayuda, o Buda, o algún presentador de infomerciales —tres personas que pueden generar testimonios pero no pueden salvarte de tus pecados o ayudarte a caminar en vida nueva.

Jesús debe ser el héroe de todos los testimonios.

Cuanto más claro podemos ser sobre quién es y lo que ha hecho, más impacto tendrán nuestros testimonios, y mayor gloria irá a Cristo.

7 consejos para escribir y compartir tu testimonio

1. Sigue la historia de tu vida.

  • Antes de venir a Cristo.
  • Cuándo y cómo llegaste a Cristo y un entendimiento de tus pecados.
  • Después de llegar a la fe en Cristo.

2. Durante tu historia, permite a los oyentes conocer lo que haz aprendido acerca de Jesús.

  • ¿Quién es Jesús?
  • Lo que cumplió en la cruz.
  • Lo que nos ofrece.
  • Lo que Él nos llama a hacer (arrepentirnos y creer).

3. Comparte versos bíblicos clave.

Esto es útil para mostrarle a la gente tu sumisión a la Escritura, y también desata el poder de la Palabra de Dios, la cual siempre logra sus propósitos (Isaías 55:11). Una parte útil de la Escritura que se puede entrelazar en tu testimonio es Efesios 2:1-10, ya que abarca importantes verdades del evangelio, como el pecado, la ira de Dios, la fe en Cristo, y la gracia de Dios.

4. Usa palabras que todo el mundo pueda entender.

“Propiciación”, “justificación”, y “unigénito”, pueden ser buenas palabras para un estudio de la Biblia o libro de texto teológico, pero pueden sonar a otro idioma para alguien no familiarizado con la jerga cristiana. Mantén tu vocabulario sencillo y fácil de entender.

5. Debes estar listo para compartir tu testimonio de forma concisa.

A veces nuestra ventana de oportunidad para compartir expira en dos minutos… ¡debes estar listo para cualquier situación!

6. Practica compartir tu historia de una manera convincente.

Describe cómo te sentiste durante momentos específicos de tu vida, y da a la gente detalles del quién, qué, y dónde, de partes importantes de tu historia para que puedan visualizarlo. Compartir acerca de la gracia de Dios a través de Jesucristo en tu vida debe ser la cosa más emocionante que puedes decirle a la gente… ¡vívelo como tal!

7. Prepárate con buenas preguntas de seguimiento.

“¿Qué piensas?”. “¿Alguna vez habías meditado en tus pecados?”. “¿Te asusta el juicio de Dios?”. “¿Te das cuenta que Jesús puede perdonar tus pecados también?”.

¡Que Dios abra muchas puertas para que puedas compartir cómo su gracia ha impactado tu vida!


Publicado originalmente en Anchored in Christ y Coalición por el Evangelio.

Photo by Kate Kalvach on Unsplash

Filed Under: Ministerio Tagged With: Testimonio

La única cosa que puede destruir el cristianismo desde adentro y cómo prevenirla

22/06/2020 by kevin Leave a Comment

Una de las primeras cosas que aprendí en el matrimonio es que el hecho de asumir cierta información a menudo causa problemas.

Una vez planeé reunirme con mi esposa en una tienda para hacer compras, pero me olvidé de decirle cuál local (hay varios cerca de nosotros), y ella llegó a otro lugar 25 minutos de donde yo estaba. Perdimos la oportunidad de disfrutar tiempo juntos porque yo asumí que ella entendía lo que yo estaba pensando.

El asumir información es también peligroso en el cristianismo, y en casos extremos, puede llevar aún a la autodestrucción. En las páginas 68–69 del libro La Cruz y el ministerio cristiano: Principios para un liderazgo dinámico y cristocéntrico, D.A. Carson comparte lo que, según él, es la única cosa que puede destruir el Cristianismo desde adentro:

He escuchado a un líder Menonita respaldando a su propio movimiento de esta forma. Una generación de Menonitas apreció mucho el Evangelio, y creyó que el Evangelio iba unido a cierta entrega social y política. La siguiente generación consideró el Evangelio como algo asumido y potenció la entrega a lo social y a la política. La generación actual se identifica con la sociedad y la política, mientras que unos confiesan y otros dejan de lado el Evangelio; éste ya no está en el centro del sistema de creencias de algunos que se consideran Menonitas.

Tanto si esta es una buena imagen de los Menonitas como si no, seguro que constituye un saludable aviso para los evangélicos en general. Ya estamos en un momento en que muchos pastores evangélicos se limitan a asumir el mensaje de la cruz, pero ya no lo enfatizan demasiado. Su centro está en otro sitio. Y me parece que unos pocos corren el peligro de distanciarse de ciertos componentes del mensaje de la cruz, mientras siguen operando dentro del contexto del movimiento evangélico. Al menos es posible que seamos la generación de creyentes que destruirán gran parte del Cristianismo histórico desde adentro; no, en primer lugar, mediante una rancia incredulidad, sino al formular cuestiones relativamente periféricas hasta el punto en que, en la práctica, desplacen lo que es central. Y, ¿cuál será el final de este vagabundeo?

Debemos volver a la cruz y al plan divino de la redención, que se centra en la cruz, convirtiéndolo en el centro de nuestra identidad. Debemos resistir conscientemente todos los halagos de los distintos movimientos, filosofías, y sistemas de valores que toleran la cruz —o incluso, nominalmente, la promueven— pero que, en realidad, la desplazan. Debemos reconocer que lo que significa ser sabios, lo que quiere decir ser espiritual, es abrazar, con la ayuda del Espíritu de Dios, el mensaje del Mesías crucificado.

No podemos asumir la muerte y la resurrección de Cristo Jesús ni sus implicaciones. Si asumimos el evangelio en nuestras iglesias en vez de proclamarlo fielmente, cómo dice Carson, la próxima generación lo perderá.

Hermanos—hagamos todo lo posible para evitar esto.

Ocho maneras prácticas de centrarnos en el evangelio

  1. Démonos cuenta de nuestra necesidad diaria por el evangelio. Es el poder de Dios para la salvación (Romanos 1:16) y para la santificación (Tito 2:11-14). Me encanta cómo Tim Keller lo dice, “El evangelio no es sólo el A-B-C sino que es el A a la Z de la vida cristiana.”
  2. Enseñemos el evangelio a nosotros mismos, en nuestras iglesias, y en nuestras familias como primera importancia (1 Corintios 15:3). Nos examinamos a nosotros mismos y a nuestros ministerios para ver donde asumimos el evangelio y cómo podemos fortalecerlos. Siempre vivamos en el espíritu de reformación en nuestras vidas e iglesias, arrepintiéndonos cuando sea necesario.
  3. Prediquemos sermones expositivos centrados en la persona y obra de Cristo. Esto requiere un entendimiento de la historia de la Biblia y cómo cada parte testifica de Cristo (la teología bíblica). Recomiendo los libros El Gran Panorama Divino para enseñar la historia principal de la Biblia y Cómo Predicar de Cristo Usando Toda La Biblia por Graeme Goldsworthy (mi reseña), para aprender más acerca de cómo predicar a Cristo. También, recomiendo nuestro programa Predicando Expositivamente La Palabra.
  4. Nunca olvidemos la necesidad de testificar acerca de nuestro Rey y Salvador a este mundo perdido. Hay tanto dolor y sufrimiento en este mundo y sólo Cristo es la respuesta. Que el amor de Cristo nos constriña a proclamar el mensaje que todos necesitan.
  5. Cuando apoyamos obras sociales en la iglesia, enfoquémonos en los ministerios centrados en el evangelio. Es bueno ayudar a la comunidad de muchas maneras, pero al enfocarnos en ministerios que ponen al evangelio primero, nos ayuda a recordar y enseñar a otros lo que es primero.
  6. Debemos leer libros acerca de la cruz y el evangelio. Estoy leyendo La Cruz de Cristo por John Stott y es excelente. Recomiendo el libro que escribió mi pastor Colin S. Smith El Cielo, Cómo Llegué Aquí para restaurar tu asombro de la cruz (mi reseña y audiolibro gratis). También, recomiendo todos los libros de 9Marcas que nos enseñan cómo debe funcionar una iglesia saludable centrada en el evangelio (hay libros gratis aquí). Pastores, vean ¿Qué es el Evangelio? por Greg Gilbert para entender lo que es el evangelio y lo que no es, y El Evangelio por Ray Ortlund para ver cómo se centra una iglesia en el evangelio.
  7. Tengamos cuidado al hablar de la política en la iglesia y entre amigos, sabiendo que nuestra ciudadanía principal está en el cielo. Está bien apoyar a un candidato o una causa, pero no está bien poner a esta persona o causa en el lugar de Cristo. Sólo hay un Salvador. (Lea: Cómo Alabar—No Alarmarse—Durante Elecciones)
  8. Vivamos siempre en oración, pidiendo a Dios ayuda para crecer en el evangelio y depender de Él. Elevemos en todo momento oraciones moldeadas por la Biblia (como las oraciones de Pablo) para tener las prioridades que Dios quiere.

Recordar el evangelio y enseñarlo no es una carga, es el privilegio más grande que podemos tener.

¡Que Dios nos ayude a no dar por sentado o asumir que entendemos el evangelio, sino a profundizar en él cada día hasta el regreso de Cristo!

Filed Under: Ministerio Tagged With: D.A. Carson, Evangelio

El proceso de preparar un Sermón Expositivo

12/08/2019 by kevin Leave a Comment

Cuando empecé a predicar, no seguía un proceso fijo. Yo estudiaba un pasaje, escribiría mis puntos centrales del sermón, derramaba todos mis pensamientos en un documento Word, y empezaba a escribir el mensaje.

Algunas veces hacía lo que pensaba que era una buena introducción y primer punto, pero al estudiar más el pasaje, me daba cuenta que no tenía un buen bosquejo. Entonces hacía de nuevo el bosquejo. Pero un bosquejo nuevo cambiaba mis puntos y tenía que hacer de nuevo el primer punto…y perdía mucho tiempo. Esta practica era muy frustrante cada vez que sucedía.

Necesitaba un proceso lógico y orgánico, pero no tenía mucha experiencia ni conocimiento de cómo preparar un sermón expositivo.

Gracias a Dios que tenía un libro que usé en el seminario para ayudarme. Preparado Para Predicar: La Obra de Dios y La Nuestra en La Proclamación de Su Palabra por Dr. Greg Scharf era el libro que me dio el proceso que estaba buscando. Scharf era mi profesor en Trinity Evangelical Divinity School y su clase Introducción a la Predicación Expositiva era mi clase favorita del seminario. Scharf servía en All Souls Church en Londres con John Stott por un tiempo y también era Presidente de la Sociedad de Homilética Evangélica (the Evangelical Homiletics Society). También asistíamos a la misma iglesia por varios años.

En las páginas 115 y 116 de su libro, Scharf resume su proceso de preparar sermones expositivos (que describe en más detalle en el libro). El proceso tiene 14 pasos y Scharf le recuerda a los lectores de la necesidad de la oración en cada parte del proceso. (Si quieres aprender más acerca de un punto, recomiendo que leas el libro.) 

  1. Selecciona un texto o pasaje de la Escritura.
  2. Lee el texto atenta y reiteradamente.
  3. Estudia el texto; es decir, aplícate a la exégesis.
  4. Medita en el texto.
  5. Resume la idea central del texto en una sola oración.
  6. Discierne de qué manera este texto le habla a tus oyentes. Escribe una proposición provisional, es decir, la idea central del pasaje en cuanto a cómo se relaciona con tus oyentes.
  7. Estructura tu mensaje de un modo que refleje de qué manera el texto está diseñado para lograr los propósitos que Dios le ha conferido. Describe de qué forma tu mensaje desarrollará la proposición mediante una oración organizada.
  8. Escribe un bosquejo que cumpla las promesas implicadas en la proposición y la oración organizadora.
  9. Desarrolla cada idea en el bosquejo anclándola a una parte del texto, validando la conexión, explicándola, ilustrándola y aplicándola.
  10. Escribe la conclusión del mensaje, incluyendo una oración final acorde.
  11. Escribe la introducción del mensaje.
  12. Escribe el mensaje detalladamente en un buen estilo oral.
  13. Reduce el manuscrito a notas.
  14. Ensaya el sermón en voz alta hasta que estés relativamente libre de tus notas y puedas olvidarte de ti mismo cuando prediques.

Aunque hay varios errores en cuanto a la ortografía y diseño del libro, Preparado Para Predicar es uno de los mejores libros que enseña cómo predicar. Si has sufrido como yo en la preparación de sermones, recomiendo este libro de todo corazón.

[Para los que han estudiado en el programa Predicando Expositivamente la Palabra de WordPartners, las sugerencias de Scharf son parecidas a lo que WordPartners recomienda aunque él usa términos diferentes. Por ejemplo, Scharf describe una idea central didáctica en el punto 6 pero usa otras palabras. También, Scharf mezcla la hermenéutica (que es la ciencia de interpretar las Escrituras) con la homilética (que es el arte de comunicación en la predicación) y es muy útil. Yo añadiría a su proceso algo sobre la estructura del pasaje, pero es probable que él esté pensando en la estructura en punto 3.]

Filed Under: Ministerio Tagged With: Predicación

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