
Tengo que hacer una confesión: leer el libro de Apocalipsis ha sido una lucha para mí. He pasado por temporadas en las que, mientras más me esfuerzo por estudiarlo, menos entiendo lo que dice o por qué es importante para mi caminar con Cristo.
Puedo señalar algunas razones para ello: extrañas interpretaciones que conectan caprichosamente los símbolos del Apocalipsis con los eventos actuales,[1] miríadas de cuadros y posturas en relación con este libro y, quizá lo más importante, mis pobres habilidades de lectura.
Quizá hayas tenido una experiencia similar.
Nuestra tentación, por tanto, es descartar este libro porque consideramos que es imposible de entender y, por tanto, lo mantenemos cerrado. Pero al hacerlo perdemos algo muy significativo. Entendemos el porqué cuando leemos la extraordinaria promesa en el tercer versículo de este libro:
«Bienaventurado el que lee y los que oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas que están escritas en ella, porque el tiempo está cerca» (Apocalipsis 1:3).
¿Cómo alcanzamos esta bendición? Al crecer como lector del Apocalipsis, descubrí que las siete sugerencias que describo en este artículo de AbrelaBiblia.org son invaluables.
Recurso relacionado: Cómo leer los géneros literarios de la Biblia