
Hay muchos libros y películas populares de personas que dicen haber ido al cielo o al infierno.
Entre los más conocidos están El cielo es real (Heaven Is for Real), 90 minutos en el cielo (90 Minutes in Heaven) y El niño que volvió del cielo (The Boy Who Came Back from Heaven). Este último llegó a vender más de un millón de copias antes de que Alex Malarkey reconociera públicamente que había inventado la historia.
¿Cómo debemos pensar bíblicamente sobre estas historias?
A partir de este pasaje, podemos considerar por lo menos tres principios para crecer en discernimiento cuando pensamos en “viajes al cielo”.
1. No necesitamos estas historias porque las Escrituras son suficientes
Vemos esto en la parábola del rico y Lázaro en Lucas 16:19–31. El hombre rico quería que alguien regresara de entre los muertos para advertir a su familia. Pero la conclusión de la parábola era:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán si alguien se levanta de entre los muertos”.
Podemos concluir que no necesitamos testimonios extraordinarios para confirmar lo que Dios ya ha revelado en las Escrituras. Las Escrituras son suficientes.
2. Hay un gran contraste entre estas historias y la actitud de Pablo en 2 Corintios 12
En 2 Corintios 12, Pablo dice que tuvo una experiencia extraordinaria del cielo. Fue “arrebatado hasta el tercer cielo” y escuchó “palabras inefables que al hombre no se le permite expresar” (2 Co. 12:2–4). Pablo esperó catorce años para siquiera mencionar esta experiencia.
Y cuando finalmente habló de ella, lo hizo con mucha reserva. No describió en detalle lo que vio o escuchó, sino que dejó claro que había cosas que no le era permitido expresar.
Qué contraste con muchos autores de libros del género popular de viajes al cielo. Se apresuran a contar su experiencia extraordinaria en libros, películas, entrevistas o conferencias, y ciertamente tienen mucho que decir.
Pablo, en cambio, habló de su experiencia con mucha humildad y no contó aquello que Dios no le permitía expresar.
Eso no significa automáticamente que toda persona que cuenta una experiencia extraordinaria esté mintiendo. Pero sí significa que debemos ser cautelosos y comparar cualquier afirmación con el patrón que vemos en las Escrituras.
3. Necesitamos saber lo que las Escrituras dicen sobre el cielo
Una crítica importante que John MacArthur ha compartido acerca de este tipo de libros es que algunas de estas historias no reflejan la gloria del cielo como la Biblia la describe.
En su reseña de uno de estos libros, MacArthur observó que muchos de sus detalles parecían salir más de la imaginación de un niño que de una descripción alineada con las Escrituras. Su punto era que el relato parecía hablar más de lo que el hombre natural quisiera escuchar que de la clase de gloria que la Biblia realmente presenta.
Ese es un principio importante para nosotros.
No debemos evaluar una historia simplemente porque suena emocionante, consoladora o convincente. Necesitamos preguntarnos: ¿concuerda con lo que Dios ya ha revelado en Su Palabra?
Pablo dice en 2 Corintios 11:13–14 que hay obreros fraudulentos que se disfrazan como servidores de Cristo y que aun Satanás se disfraza como ángel de luz.
Por eso debemos tener cuidado con las experiencias extraordinarias. Algo puede sonar espiritual sin necesariamente ser verdadero.
Además, algunas historias muy conocidas sobre viajes al cielo posteriormente han sido cuestionadas o incluso retractadas. Eso debería recordarnos que las experiencias humanas no son una base segura para nuestra fe.
Enfoquémonos en lo que podemos confiar
La conclusión no es que debemos obsesionarnos con demostrar si cada historia es verdadera o falsa. Más bien, debemos enfocarnos en lo que podemos confiar: la Biblia.
Al final de cuentas, es mucho más seguro y animador escuchar de Dios mismo sobre el cielo.
Como dice 1 Corintios 2:9:
“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
ni han entrado al corazón del hombre,
son las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman”.
No necesitamos historias espectaculares. Tenemos la Palabra de Dios. Y eso es suficiente.
Descripción: Muchas personas quieren ir al cielo, pero la mayoría de las personas, incluso los cristianos, no saben mucho sobre este lugar tan glorioso. La serie de enseñanza