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El legalismo

Cuando el legalismo apaga tu vida de oración

20/01/2026 by kevin

Este artículo es un fragmento de la enseñanza Obstáculos para orar en el curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube). Para profunidzar en el tema, lee capítulo 3 de Cuando orar es una lucha.


Una vez escuché a otro creyente dar un discurso conmovedor sobre la oración. Todo fue profundamente alentador hasta que dijo lo siguiente: “Si no pasas al menos dos horas en oración cada día, ¿cómo puedes esperar vivir una vida piadosa?”.

Esa frase me sorprendió porque no la vemos en la Biblia. Sí, es bueno pasar tiempo en oración… incluso dos horas. Y la oración es esencial para la santificación. Sé que su afirmación pretendía animar, pero a la larga puede haber tenido el efecto contrario, porque era legalista.

El legalismo trata de ganar la aprobación de Dios por nuestras obras, en este caso, nuestras oraciones o vida de oración. El legalismo a menudo añade reglas a nuestra fe, reglas que Dios nunca nos dio. 

Hay dos formas principales en las que podemos ser legalistas con respecto a la oración: pensar demasiado en la calidad y cantidad de nuestras oraciones.

Enfatizar demasiado la calidad puede hacernos creer sutilmente que podemos engañar a Dios con la combinación correcta de factores externos, como la elocuencia, la pasión, la entonación, o al levantar los puños y las manos (esto puede ser especialmente evidente en la oración en grupo). Poner demasiado énfasis en la cantidad de nuestras oraciones actúa como si Dios mantuviera una cuota para el número de veces que oramos o un cronómetro para controlar la duración de nuestras oraciones.

Afortunadamente, un vistazo a la enseñanza bíblica sobre la oración muestra que a Dios le importa la postura de nuestro corazón en la oración y el contenido de nuestras oraciones, en lugar de medidas más arbitrarias como la cantidad o la calidad. 

Me gustaría animar a los legalistas en recuperación a pensar en lo que Dios quiere y no quiere en cuanto a la calidad y cantidad de nuestras oraciones.

La calidad de nuestras oraciones

No hay nada de malo con las oraciones que suenen bien o sean emotivas, dando por sentado que son hechas con un corazón sincero. De hecho, todo este módulo de enseñanza trata de mejorar la calidad de nuestras oraciones al hacer que su contenido sea lo más bíblico posible. Pero no debemos pensar que podemos sobornar a Dios para que conteste nuestras oraciones con base en su calidad.

No podemos olvidar que Dios es nuestro Padre. Piensa en lo ridículo que sería que un padre terrenal solo prestara atención a sus hijos si expresaran sus solicitudes de la manera perfectamente correcta o con la entonación adecuada.

Tengo hijas pequeñas y a veces, cuando nos reunimos con otras familias, oigo a un niño que comienza a llorar en la otra habitación. A todos los padres se nos agudizan los oídos y nos hacemos dos preguntas: primero, ¿es mi hijo? Y segundo, si es mi hijo, ¿qué tipo de llanto es? ¿Está muy cansado? ¿Un llanto de hambre? ¿Un llanto de “alguien se ha llevado mi juguete” o un llanto de “en realidad está sufriendo físicamente”? Hay una gran diferencia, y los padres se dan cuenta rápidamente.

Si esto es cierto de los padres humanos para con sus hijos, cuánto más conoce Dios el clamor y peticiones de Sus hijos. Recuerda que Jesús enseñó que Dios sabe lo que necesitamos incluso antes de que se lo pidamos y nos advierte que no debemos amontonar “muchas palabras” o “frases vacías” para ganarnos la atención de Dios. Dios nos escucha porque somos Sus hijos, no porque seamos buenísimos para la oración.

La cantidad de nuestras oraciones

La Biblia no entrega prescripciones de duración o cuotas para nuestras oraciones -debes orar X veces al día durante X minutos para que “cuente” ante los ojos de Dios. Si así fuera, probablemente nos preocuparíamos más por mirar un reloj y marcar casillas para cumplir con nuestros deberes espirituales que por buscar a Dios.

Dios quiere que oremos con fe, con el corazón correcto y por las cosas correctas. Y aunque Dios nos llama a orar continuamente, esto no significa que no podamos comer, dormir, hablar con la familia y los amigos, y vivir una vida normal. Ni el mismo Jesús pasó cada momento del día en oración, pero sí oró continuamente a lo largo de su vida.

Pon tus ojos en nuestro Padre

Una cosa que me ha alentado es la brevedad de muchas de las oraciones de las Escrituras. ¡Son tan cortas!

  • Si te tomas el tiempo para orar el Padre Nuestro palabra por palabra, te llevará unos veinte segundos.
  • Las oraciones de Pablo duran desde unos pocos segundos hasta unos setenta y cinco segundos.
  • La oración de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” dura unos tres segundos.
  • Nehemías 2 registra que en medio de una conversación importante, Nehemías “[oró] al Dios del cielo” (Nehemías 2:4), y aunque no conocemos el contenido de esta oración, sí sabemos que Dios la respondió e hizo grandes cosas en la nación de Israel gracias a ella.

¡Alabado sea Dios porque no impone cuotas estrictas para la longitud o frecuencia de nuestras oraciones!

También vale la pena mencionar que una gran cantidad de mandamientos bíblicos para orar vienen con una promesa de los sorprendentes resultados que puede tener la oración. Esto significa que estos mandamientos de oración no son para agobiarnos, sino más bien para inspirarnos. He aquí tres ejemplos:

  1. Mateo 7:7-8 – Se nos ordena pedir, buscar y llamar. Pero aquí están las promesas: “Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
  2. Jeremías 33:3 “Clama a mí”, ese es el mandato, y aquí está la promesa, “y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
  3. Filipenses 4:6-7 “Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios”, ese es el mandamiento, y aquí está la promesa, “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.”

Así que, no dejes que una mentalidad legalista te haga enfocarte en tus propias acciones o esfuerzos en la oración. Pon tus ojos en nuestro Padre misericordioso.


Ver la sesión Obstáculos para orar (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=WEYG_sF6Fq4

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: El legalismo, Oración

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