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Oración

7 Salmos para confesar tus pecados

04/08/2026 by kevin

No podemos entender el cristianismo, ni el mundo, sin reconocer que nuestro pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2). Pero la buena noticia es que Jesucristo tomó nuestro castigo sobre sí mismo mediante Su muerte expiatoria, haciendo posible una relación correcta con Dios (2 Corintios 5:21).

Muchos creen que esto es verdad, pero dejan que su culpa les impida buscar a Dios en oración. Estoy convencido de que, en lugar de obstaculizar nuestras oraciones, nuestra culpa debería impulsarnos a la oración. Después de todo, tenemos un gran Sumo Sacerdote con misericordia y gracia para nuestros momentos de necesidad (Hebreos 4:15–16).

¿Cómo deberíamos orar cuando estamos abrumados por el pecado? Dios, en Su misericordia, nos ha dado lo que se conoce como los siete Salmos penitenciales para darnos palabras en esos momentos.

Martín Lutero los llamó «Los Salmos Paulinos» por su mensaje de gracia aparte de las obras. Agustín lloró sobre ellos en su lecho de muerte. Él quería encontrarse con Dios no como obispo ni como teólogo famoso, sino como un hombre santificado y arrepentido.

Que Dios use estos salmos para profundizar tu contrición por el pecado y elevar tus ojos con fe hacia nuestro Dios de misericordia y gracia.

Lee el artículo en abrelabiblia.org.

Filed Under: Biblia y Teología Tagged With: Confesar nuestros pecados, Herramientas para la oración, Oración, Salmos

20 versículos bíblicos sobre el poder de la oración

28/05/2026 by kevin

La Biblia dice que la oración es poderosa. Este sencillo artículo comparte veinte versículos que muestran por qué esa afirmación es cierta. Pero antes de considerar el poder y la eficacia de la oración, debemos tener algo claro: la oración no es poderosa por las palabras que decimos, sino por el Dios que escucha.

La Biblia hace una distinción importante entre las oraciones de quienes están separados de Dios y las oraciones de quienes le pertenecen por la fe. El profeta Isaías escribió: «Pero las iniquidades de ustedes han hecho separación entre ustedes y su Dios, Y los pecados le han hecho esconder Su rostro para no escucharlos» (Isaías 59:2). Nuestro pecado nos separa de Dios y cierra Su oído a nuestro clamor.

Pero cuando nos apartamos de nuestros pecados y confiamos en Jesucristo y en Su obra en la cruz, Dios nos recibe por gracia como Sus hijos y escucha nuestras oraciones. Así que sí, es cierto y bíblico decir: «hay poder en la oración». Pero es aún mejor decir: «Dios es poderoso, y en Su gracia obra por medio de las oraciones de Su pueblo». O como dijo Dale Ralph Davis: «La oración no cambia las cosas, pero la oración se aferra al Dios que cambia las cosas y que, en la oración, te cambia a ti».

Que estos 20 versículos sobre el poder y la eficacia de la oración eleven tu mirada a nuestro Dios lleno de gracia y te animen a derramar tu corazón delante de Él.

20 versículos bíblicos sobre el poder de la oración

Dios nos invita a orar

» Pidan, y se les dará ; busquen, y hallarán; llamen , y se les abrirá. 8 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7–8

Clama a Mí, y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces. Jeremías 33:3

Confíen en Él en todo tiempo, Oh pueblo; derramen su corazón delante de Él; Dios es nuestro refugio. Salmo 62:8

Dios escucha las oraciones de Su pueblo

Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Mateo 6:6

Amo al Señor, porque oye Mi voz y mis súplicas. Porque a mí ha inclinado Su oído; Por tanto le invocaré mientras yo viva. Salmo 116:1–2

El Señor está cerca de todos los que lo invocan, De todos los que lo invocan en verdad. Salmo 145:18

El Señor está lejos de los impíos, Pero escucha la oración de los justos. Proverbios 15:29

Pero ciertamente Dios me ha oído; Él atendió a la voz de mi oración. Bendito sea Dios, Que no ha desechado mi oración, Ni apartado de mí Su misericordia. Salmo 66:19–20

El sacrificio de los impíos es abominación al Señor, Pero la oración de los rectos es Su deleite. Proverbios 15:8

La oración trae paz, sabiduría y ayuda

Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. Filipenses 4:6–7

Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido. Salmo 55:22

Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino Uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. Hebreos 4:15–16

La oración poderosa debe estar alineada con la voluntad y la Palabra de Dios

Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. 1 Juan 5:14

»Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho. Juan 15:7

Y todo lo que pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos Sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. 1 Juan 3:22

La oración poderosa requiere fe, justicia y arrepentimiento

Sufre alguien entre ustedes? Que haga oración. ¿Está alguien alegre? Que cante alabanzas. ¿Está alguien entre ustedes enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia y que ellos oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe restaurará al enfermo, y el Señor lo levantará. Si ha cometido pecados le serán perdonados. Por tanto, confiésense sus pecados unos a otros, y oren unos por otros para que sean sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho. Santiago 5:13–16

Artículo: ¿Qué significa ‘La oración eficaz del justo puede lograr mucho’ en Santiago 5:16?

Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán». Mateo 21:22

Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas. Marcos 11:24

Y se humilla Mi pueblo sobre el cual es invocado Mi nombre, y oran, buscan Mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra. 2 Crónicas 7:14

Hay poder en la oración

Si de verdad crees que Dios promete escuchar las oraciones de Sus hijos, eso cambiará la manera en que oras —y la manera en que vives.

Charles Spurgeon escribió: «El mejor hombre de oración es el hombre que está más familiarizado, con fe, con las promesas de Dios. Después de todo, la oración no es otra cosa que tomar las promesas de Dios y presentárselas a Él, diciéndole: “Haz como has dicho”. La oración es la promesa puesta en práctica. Una oración que no se basa en una promesa no tiene verdadero fundamento».

Así que aférrate a las promesas de Dios. Ora con valentía. Ora con fe. Ora con gozo, sabiendo que tu Padre te escucha y responderá conforme a Su perfecta sabiduría, poder y amor.

–

Libro electrónico gratuito: Un libro corto sobre la oración eficaz, por Kevin Halloran

Libro recomendado (en inglés): The Practice of Powerful and Effective Prayer por Charles Spurgeon

Artículo: 10 herramientas gratuitas para la oración que puedes usar hoy

Video: 8 razones para orar la Biblia

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La soberanía de Dios: motivo para orar, no para callar

27/01/2026 by kevin

Este artículo es un fragmento de la enseñanza Obstáculos para orar en el curso Ora la Biblia.


El razonamiento detrás de este concepto erróneo es el siguiente: Dios gobierna soberanamente sobre todas las cosas y tiene sus planes y propósitos en mente para el universo. ¿Por qué nuestras oraciones cambiarían Sus planes y propósitos?

Bueno, la soberanía de Dios y la responsabilidad humana es un gran tema, pero estoy convencido de que es un obstáculo fácil de superar en lo que tiene que ver con la oración. Veamos tres premisas que pueden ayudarnos.

Premisa #1: Dios gobierna el mundo soberanamente.

Efesios 1:11 dice: “Aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de Su voluntad”. Él es soberano sobre cada molécula y cada evento del universo, nada sucede sin que Él se dé cuenta, y todo lo que sucede es solo porque Dios lo permite.

Premisa #2: Dios nos llama a orar.

Hemos visto muchos de estos mandamientos en nuestro tiempo juntos, así que sería realmente extraño si Dios nos ordenara orar si las oraciones no lograran nada. ¿No dice la Biblia que “la oración eficaz del justo puede lograr mucho“?

Si Dios nos mandara a orar sin tener valor ni poder, se vería como cuando Lucy, de las caricaturas de Charlie Brown, le quita el balón de fútbol americano justo cuando Charlie Brown va a patearlo. Alabado sea Dios porque Él no es así.

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Esta última premisa es la forma de reconciliar estas dos primeras verdades:

Premisa #3: Dios ha determinado soberanamente usar nuestras oraciones para Sus propósitos.

Pensar que la soberanía de Dios hace que la oración sea innecesaria o infructuosa es no reconocer que Dios es soberano incluso sobre nuestras oraciones, y que Dios ha decidido, en toda Su gran sabiduría, usar las oraciones de personas imperfectas como un medio para llevar a cabo Sus propósitos en el mundo.

En este tema de la soberanía de Dios y la oración, a menudo podemos analizar de forma exagerada el funcionamiento interno de la oración y la respuesta de Dios. Las Escrituras no responden a todas las preguntas sobre la mente y el corazón de Dios en relación con la oración, y a falta de tener todo el conocimiento que solo Dios posee, debemos confiar en que Él nos escuchará y obrará a Su manera a través de nuestras oraciones.

Mi argumento es que, en lugar de dejar que la soberanía de Dios obstaculice nuestras oraciones, debemos dejar que Su soberanía las alimente.

Piénsalo. ¿Para qué oraríamos a Dios si Él no fuera soberano? Si Dios no tuviera el poder de obrar en nosotros, en los demás y en el mundo, ¿sería digno de nuestra adoración o valdría la pena orar? Si el Dios que creó todo el universo al hablar y mantiene unido al mundo por el poder de Su palabra escucha nuestras oraciones y promete llevar a cabo Sus propósitos, ¿por qué no hacemos oraciones increíblemente grandes con regularidad?

Me encanta una de las historias que cuenta el Dr. Phil Ryken. Como miembro de una iglesia en Escocia, Ryken observó que los miembros de la iglesia agradecían a Dios por responder sus oraciones para que ayudara a los países de Europa del Este a escapar del comunismo y del imperio SOV-IÉ-TICO soviético cuando la Cortina de Hierro cayó.

Ryken comentó que estuvo a punto de decirles a algunos que la situación era más complicada de lo que pensaban. Al fin y al cabo, había problemas con la economía mundial, las relaciones entre naciones, la amenaza de las armas nucleares y los graves defectos del comunismo. Iba a decirles que sus oraciones por sí solas no bastaban para derribar el Muro de Berlín. 

Pero no lo hizo. Sabía que esa forma de pensar no era correcta y que Dios usa las oraciones de Sus hijos para cambiar la historia del mundo.

¿No es cierto que “Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios”? (1 Corintios 1:27). ¿Y no es cierto que, cuando comparamos a los hijos de Dios con los gobernantes del mundo y las fuerzas opresoras, somos “más que vencedores por medio de Aquel que nos amó” (Romanos 8:37)?

Tampoco olvidemos que Pablo nos manda a orar “por los reyes y por todos los que están en autoridad” (1 Timoteo 2:2). ¿Por qué ordenaría Dios esto si no tuviera planes de usar estas oraciones para cambiar el mundo?

Dios es “poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:20). ¿Oras como si esto fuera cierto? Y Dios no siempre nos responderá de la manera o en el momento que queramos, pero cuando oramos con fe, todo es posible, no porque seamos muy sabios o poderosos, sino porque nuestro Dios soberano es.


Ver la sesión Obstáculos para la oración (video)

https://www.youtube.com/watch?v=WEYG_sF6Fq4

Filed Under: Biblia y Teología Tagged With: La soberanía de Dios, Oración

Cuando el legalismo apaga tu vida de oración

20/01/2026 by kevin

Este artículo es un fragmento de la enseñanza Obstáculos para orar en el curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube). Para profunidzar en el tema, lee capítulo 3 de Cuando orar es una lucha.


Una vez escuché a otro creyente dar un discurso conmovedor sobre la oración. Todo fue profundamente alentador hasta que dijo lo siguiente: “Si no pasas al menos dos horas en oración cada día, ¿cómo puedes esperar vivir una vida piadosa?”.

Esa frase me sorprendió porque no la vemos en la Biblia. Sí, es bueno pasar tiempo en oración… incluso dos horas. Y la oración es esencial para la santificación. Sé que su afirmación pretendía animar, pero a la larga puede haber tenido el efecto contrario, porque era legalista.

El legalismo trata de ganar la aprobación de Dios por nuestras obras, en este caso, nuestras oraciones o vida de oración. El legalismo a menudo añade reglas a nuestra fe, reglas que Dios nunca nos dio. 

Hay dos formas principales en las que podemos ser legalistas con respecto a la oración: pensar demasiado en la calidad y cantidad de nuestras oraciones.

Enfatizar demasiado la calidad puede hacernos creer sutilmente que podemos engañar a Dios con la combinación correcta de factores externos, como la elocuencia, la pasión, la entonación, o al levantar los puños y las manos (esto puede ser especialmente evidente en la oración en grupo). Poner demasiado énfasis en la cantidad de nuestras oraciones actúa como si Dios mantuviera una cuota para el número de veces que oramos o un cronómetro para controlar la duración de nuestras oraciones.

Afortunadamente, un vistazo a la enseñanza bíblica sobre la oración muestra que a Dios le importa la postura de nuestro corazón en la oración y el contenido de nuestras oraciones, en lugar de medidas más arbitrarias como la cantidad o la calidad. 

Me gustaría animar a los legalistas en recuperación a pensar en lo que Dios quiere y no quiere en cuanto a la calidad y cantidad de nuestras oraciones.

La calidad de nuestras oraciones

No hay nada de malo con las oraciones que suenen bien o sean emotivas, dando por sentado que son hechas con un corazón sincero. De hecho, todo este módulo de enseñanza trata de mejorar la calidad de nuestras oraciones al hacer que su contenido sea lo más bíblico posible. Pero no debemos pensar que podemos sobornar a Dios para que conteste nuestras oraciones con base en su calidad.

No podemos olvidar que Dios es nuestro Padre. Piensa en lo ridículo que sería que un padre terrenal solo prestara atención a sus hijos si expresaran sus solicitudes de la manera perfectamente correcta o con la entonación adecuada.

Tengo hijas pequeñas y a veces, cuando nos reunimos con otras familias, oigo a un niño que comienza a llorar en la otra habitación. A todos los padres se nos agudizan los oídos y nos hacemos dos preguntas: primero, ¿es mi hijo? Y segundo, si es mi hijo, ¿qué tipo de llanto es? ¿Está muy cansado? ¿Un llanto de hambre? ¿Un llanto de “alguien se ha llevado mi juguete” o un llanto de “en realidad está sufriendo físicamente”? Hay una gran diferencia, y los padres se dan cuenta rápidamente.

Si esto es cierto de los padres humanos para con sus hijos, cuánto más conoce Dios el clamor y peticiones de Sus hijos. Recuerda que Jesús enseñó que Dios sabe lo que necesitamos incluso antes de que se lo pidamos y nos advierte que no debemos amontonar “muchas palabras” o “frases vacías” para ganarnos la atención de Dios. Dios nos escucha porque somos Sus hijos, no porque seamos buenísimos para la oración.

La cantidad de nuestras oraciones

La Biblia no entrega prescripciones de duración o cuotas para nuestras oraciones -debes orar X veces al día durante X minutos para que “cuente” ante los ojos de Dios. Si así fuera, probablemente nos preocuparíamos más por mirar un reloj y marcar casillas para cumplir con nuestros deberes espirituales que por buscar a Dios.

Dios quiere que oremos con fe, con el corazón correcto y por las cosas correctas. Y aunque Dios nos llama a orar continuamente, esto no significa que no podamos comer, dormir, hablar con la familia y los amigos, y vivir una vida normal. Ni el mismo Jesús pasó cada momento del día en oración, pero sí oró continuamente a lo largo de su vida.

Pon tus ojos en nuestro Padre

Una cosa que me ha alentado es la brevedad de muchas de las oraciones de las Escrituras. ¡Son tan cortas!

  • Si te tomas el tiempo para orar el Padre Nuestro palabra por palabra, te llevará unos veinte segundos.
  • Las oraciones de Pablo duran desde unos pocos segundos hasta unos setenta y cinco segundos.
  • La oración de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” dura unos tres segundos.
  • Nehemías 2 registra que en medio de una conversación importante, Nehemías “[oró] al Dios del cielo” (Nehemías 2:4), y aunque no conocemos el contenido de esta oración, sí sabemos que Dios la respondió e hizo grandes cosas en la nación de Israel gracias a ella.

¡Alabado sea Dios porque no impone cuotas estrictas para la longitud o frecuencia de nuestras oraciones!

También vale la pena mencionar que una gran cantidad de mandamientos bíblicos para orar vienen con una promesa de los sorprendentes resultados que puede tener la oración. Esto significa que estos mandamientos de oración no son para agobiarnos, sino más bien para inspirarnos. He aquí tres ejemplos:

  1. Mateo 7:7-8 – Se nos ordena pedir, buscar y llamar. Pero aquí están las promesas: “Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
  2. Jeremías 33:3 “Clama a mí”, ese es el mandato, y aquí está la promesa, “y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
  3. Filipenses 4:6-7 “Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios”, ese es el mandamiento, y aquí está la promesa, “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.”

Así que, no dejes que una mentalidad legalista te haga enfocarte en tus propias acciones o esfuerzos en la oración. Pon tus ojos en nuestro Padre misericordioso.


Ver la sesión Obstáculos para orar (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=WEYG_sF6Fq4

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: El legalismo, Oración

¡No permitas que la culpa te impida orar!

13/01/2026 by kevin

Este artículo es un fragmento de la enseñanza Obstáculos para orar en el curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube). Para profundizar en el tema, lee capítulo 3 de Cuando orar es una lucha.


La culpa aleja a las personas de la oración de dos maneras principales. La primera es la culpa por pecados pasados, donde algunos piensan que necesitan estar limpios antes de acudir a Dios en oración. La segunda es sentirnos culpables por nuestra vida de oración en particular.

Un adecuado entendimiento del evangelio nos ayuda a ver cómo nuestra culpa puede ser una motivación para orar, en vez de ser un obstáculo. Después de todo, ¿no es el Señor Jesús quien nos invita a orar “perdónanos nuestras deudas” en el Padre Nuestro? Esto significa que Dios no solo espera que oremos para pedir perdón, sino que no podemos ser cristianos fieles sin orar esta petición. 

Me encanta lo que dice el puritano Thomas Brooks:

“Es la lógica del diablo argumentar así: mis pecados son grandes, por lo tanto, no iré a Cristo…mientras que el alma debería razonar así: mientras más grandes sean mis pecados, más necesidad tengo de misericordia, de perdón, y por lo tanto iré a Cristo, quien se deleita en la misericordia, quien perdona el pecado por causa de Su propio Nombre”.

¿Alguna vez has caído en la lógica del diablo? A mí me ha pasado. Pero tenemos gran esperanza en el evangelio. Hebreos 4:15-16 (NTV) dice:

“Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”. (NTV)

Jesús se compadece de nuestras debilidades porque Él experimentó la tentación por sí mismo, Él la entiende, Él salió victorioso sobre el pecado y Él es lo suficientemente poderoso para ayudarnos en nuestra debilidad. La conclusión lógica de esto es que podemos acercarnos al trono de la gracia “con toda confianza”.

Y, ¡cómo me gusta que este pasaje menciona “cuando más la necesitemos”, es decir, en un momento de necesidad! Dios sabe que tenemos necesidades y promete satisfacerlas en Cristo. Jesús conoce tus peores pecados, aquellos que te avergüenzan más y los ha cubierto con Su sangre.

Así que, si te sientes culpable o avergonzado por lo que has hecho (o lo que has dejado de hacer) en tu vida, ¡felicitaciones! Estás en un momento de necesidad y tienes un Salvador que tiene misericordia y gracia para tu necesidad.

Mientras aprendemos a llevar nuestros pecados a la cruz, debemos hacerlo con gran humildad y cuidado; no olvides que Cristo dio Su vida por tus pecados. No queremos una simple confesión que trata la gracia de Dios de una manera barata.

Por lo tanto, llora por tus pecados, examínate a ti mismo a la luz de las Escrituras, pídele a Dios que te ayude a odiar tu pecado. Confía en la gloriosa promesa de Dios que dice: 

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).


Ver la sesión Obstáculos para orar (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=WEYG_sF6Fq4

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: Evangelio, Oración

¿Qué significa estar lleno de la plenitud de Dios? (Efesios 3:19)

06/01/2026 by kevin

Lo que sigue es un fragmento de Haciendo las oraciones del apóstol Pablo, parte del curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube).


Una pregunta natural que surge a la oración de Efesios 3:14–19 es ¿qué significa estar lleno de toda la plenitud de Dios? No quiere decir que tu yo finito pueda contener al Dios infinito, sino que nuestras vidas pueden ser llenas más y más de Dios y todo lo que Él puede ofrecernos.

Recuerda, como dice Efesios 1:3: «que nos ha bendecido con toda bendición espiritual… en Cristo». Ser colmados con la llenura de Dios es apreciar a Dios y las bendiciones espirituales en una forma vivencial. Nosotros estamos pidiendo a Dios todo lo que podemos experimentar de Él.

¡Una gloriosa y valiente oración!

Una ilustración

Me gusta usar la siguiente ilustración para ayudarnos a ver lo que significa esta petición.  Digamos, cuando eres un nuevo cristiano, tu experiencia con Dios es como la cantidad de agua que cabe en un vaso desechable. Ciertamente, esa no es toda el agua que hay, pero tienes algo. Luego, conforme vas creciendo, el vasito pasa a ser una jarra de 3 litros. 

Después, puedes comparar tu experiencia con Dios con una alberca olímpica. Esta oración es para pedir la llenura de Dios que puede requerir toda el agua del Océano Atlántico, y, eventualmente, el agua de todo el mundo. Es pedir que experimentemos la plenitud de Dios y las bendiciones espirituales que Él nos otorga en cualquier forma que podamos.

Evita el peligro

Ahora, algunos podríamos estar tentados, al leer este versículo, a excedernos para perseguir una versión vivencial de la fe cristiana que nos desconecta de la Palabra de Dios y el vivir por fe, no por vista.

Nosotros no deberíamos hacer eso, pero sí necesitamos darnos cuenta de que Dios quiere llenarnos con más y más de Sí mismo. Él es el Quien nos dio esta petición en Efesios 3.

La meta de la vida cristiana

Como dijo Stott, hay una progresión en las peticiones de esta oración, es como una escalera, y éste es el peldaño más alto.

Después de que Pablo ora para que los efesios sean fortalecidos por el Espíritu para estar arraigados y cimentados en amor, él ora para que ellos crezcan en el conocimiento de las múltiples dimensiones del amor de Cristo hacia nosotros, y después ora para que ese conocimiento resulte «para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios». Es por eso que el erudito Dr. Tom Schreiner puede decir «estar llenos de Dios es la meta de la vida cristiana».

Casi me quedo sin palabras para describir el valor de esta petición. Mientras me doy cuenta de lo que Pablo estaba pidiendo a Dios: que «les conceda a ustedes conforme a las riquezas de Su gloria» (versículo 16) Él puede concedernos esas peticiones, mi corazón simplemente tiene más hambre de Dios.

Quiero que Dios me vacíe de cualquier cosa que impida que experimente Su llenura en mi vida, una llenura que puede tocar cada pensamiento y cada detalle de mi vida.


Ver la sesión Haciendo las oraciones del apóstol Pablo (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=r-7RsbrStCk

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: Efesios, El Apóstol Pablo, Oración

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