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Oración

Cuando nuestras oraciones parecen no tener respuesta (R.C. Sproul)

24/08/2018 by kevin Leave a Comment

A veces nos parece que a nuestras oraciones les falta fuerza para traspasar el techo. Es como si nuestras peticiones llegaran a oídos sordos, y Dios permaneciera indiferente o despreocupado respecto a nuestro apasionado ruego. ¿Por qué nos acosan estos sentimientos?

Hay varios motivos por los cuales a veces nos frustramos en la oración. Examinaré algunos de los más importantes:

  1. Oramos sobre vagas generalidades. Cuando todas nuestras oraciones son vagas o bien de alcance universal, es difícil que experimentemos la euforia que acompaña a las respuestas claras y evidentes a la oración. Si le pedimos a Dios que “bendiga a todos en el mundo” o que “perdone a todos los del pueblo”, es difícil “ver” la oración contestada en alguna forma concreta. No está mal tener un rango amplio de interés al orar, pero si toda oración es tan general, entonces ninguna oración tendrá una aplicación específica y concreta.
  2. Estamos en guerra con Dios. Si no estamos en armonía con Dios o estamos en abierta rebelión contra él, difícil es que podamos esperar que preste oído benevolente a nuestras oraciones. Su oído se inclina hacia quienes lo aman y buscan obedecerle. Dios aleja su oído del malvado. Por lo tanto, una actitud de reverencia hacia Dios es vital para la efectividad de nuestras oraciones.
  3. Tendemos a ser impacientes. Cuando oro por paciencia, tiendo a pedirla “¡ahora mismo!”. No es inusual que esperemos años, de hecho décadas, para que nuestras más sinceras peticiones sean respondidas. Dios rara vez tiene prisa. Por otra parte, nuestra fidelidad a Dios tiende a depender de los actos “ágiles y corteses” de Dios. Si Dios se tarda, nuestra impaciencia da paso a la frustración. Necesitamos aprender la paciencia, pidiéndole a Dios su paz.
  4. Tenemos mala memoria. Es fácil que olvidemos los beneficios y dones recibidos de la mano de Dios. La persona piadosa recuerda los dones de Dios y no necesita uno nuevo a cada hora para mantener su fe intacta.

Si bien Dios efectivamente apila gracia sobre gracia, deberíamos ser capaces de alegrarnos por los beneficios de Dios aun si nunca recibiéramos otro beneficio de él. Recuerda al Señor cuando vayas ante él. Él no te dará una piedra cuando le pidas pan.

Es un fragmento del libro ¿Puede la oración cambiar las cosas? (gratis en Kindle) by R.C. Sproul. Usado con amable permiso de Ligonier. Hay más libros Kindle gratis en la serie Preguntas Cruciales: 

  • ¿Qué significa nacer de nuevo?
  • ¿Quién es el Espíritu Santo?
  • ¿Qué puedo hacer con mi culpa?
  • ¿Controla Dios todas las cosas?
  • ¿Qué es la Trinidad?

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: Oración, R.C. Sproul

Cómo tener una vida de oración más gozosa

30/04/2018 by kevin Leave a Comment

Cómo tener una vida de oración más gozosa

https://media.blubrry.com/coalicion_articles_podcast/tgc-audio.s3.amazonaws.com/COALICION/PODCAST/ARTICULOS_TGC/A152-Como_tener_una_vida_de_oracion_mas_gozosa.mp3

Si tuvieras que describir tu vida de oración en una palabra, ¿qué elegirías? ¿Fiel? ¿Eficaz? ¿Gozosa?

¿O elegirías palabras como irregular, inconsistente, o blah?

Yo también he estado allí. Y hasta hace poco, no me había preocupado; pensaba que era normal y que todo estaba bien. Pero después me di cuenta de que estar contento con una vida de oración mediocre expone una visión anémica de Dios. Hace que Dios parezca opcional en vez de supremo, y distante en lugar de accesible a través de la fe en Cristo. Me di cuenta de que Él es digno de mucho más que mis excusas y mi pereza.

Una vida de oración más gozosa puede estar más cerca de lo que piensas, incluso si no tienes idea de cómo llegar allí. Dios quiere que disfrutemos de Él en oración; a veces todo lo que se necesita es una pequeña rampa que nos lleve a la carretera de la oración gozosa y la comunión más profunda con Dios. Aquí cinco ánimos que podrían ayudarte en este camino.

Ánimo #1: Medita en Dios como nuestro Padre.

En las primeras palabras de la oración del Señor, Jesús nos invita a dirigir nuestras oraciones así: “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mt. 6:9). Ver a Dios principalmente como Padre nos impide verlo como un juez severo, un poder superior e impersonal, o un genio mágico que otorga deseos.

Nuestro Padre todopoderoso nos ama como sus hijos y busca lo mejor para nosotros. Él tiene el poder y el deseo de guiar nuestras vidas, responder a nuestras oraciones, y cumplir sus propósitos en nosotros. Nuestra relación con nuestro Padre Celestial es imposible de romper y su amor por nosotros infinito.

Conocer las implicaciones esto nos da confianza en la oración: “Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no negó ni a Su propio Hijo, sino que Lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también junto con El todas las cosas?” (Ro. 8:31b-32).

Cuando luchas en la oración, anímate reconociendo que tu Padre lo sabe y que incluso así te ama. Cobra ánimo porque, incluso cuando no sientes amor hacia Dios, puedes acercarte a Él sabiendo que Él te ama. Todo lo que se necesita es mencionar la palabra “Padre” para entrar en un mundo de deleite.

Ánimo #2: Confiesa tus pecados.

Durante las temporadas espirituales difíciles de mi vida, la culpa por mi pecado me impidió orar. ¿Cómo podría alguien tan indigno como yo acercarse a un Dios santo? Esta actitud revela una comprensión débil del evangelio. La verdad es que Dios conoce nuestro pecado y nos invita a confesarlo y recibir su purificación (1 Jn. 1:9; cf. Mt. 6:12; Sal. 32).

Según Calvino, “El principio, e incluso la preparación de la oración apropiada es la petición de perdón con una confesión de culpa humilde y sincera… no es extraño que los creyentes abran la puerta a la oración con esta llave…”.

Cuando te sientas abatido por el peso de tu pecado, toma la llave de la confesión y entra por la puerta a la oración. Deja que tu pecado te conduzca a una sincera confesión y a una confiada alegría en el Cristo que vino a rescatar a los pecadores y a darles acceso al Padre (1 Ti. 1:15; ver Heb. 4:16).

Ánimo# 3: Ora las oraciones que Dios quiere contestar.

Dios quiere escuchar tus oraciones porque “la oración de los rectos es su deleite” (Pr. 15:8). Él también garantiza a responder a ciertas oraciones. ¿Por qué no tomarle la palabra a Dios y orar lo siguiente?

Ora por sabiduría

Santiago 1:5 dice: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”. Dios nos otorgará sabiduría para cualquier situación; solo tenemos que pedirla.

Ora según la voluntad de Dios

Considera 1 Juan 5:14-15: “Esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, El nos oye. Y si sabemos que El nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que Le hemos hecho”. Esta promesa (que también puede expresarse como la oración en el nombre de Jesús) debería envalentonar nuestras oraciones y agudizar nuestras expectativas.

Dado que la Escritura es la voluntad revelada de Dios, al orar las palabras de la Escritura de vuelta a Dios, aplicamos esta verdad de manera poderosa. Ten en cuenta estos ejemplos de oraciones que Dios quiere contestar:

  • Ora para ser santificado (1 Tes. 4:3).
  • Ora por una mente renovada y una vida apartada (Ro. 12:1-2).
  • Ora para dar fruto al permanecer en Cristo (Jn 15:1-8).
  • Ora por la gracia de agradar a Cristo en tu trabajo (Ef. 6:5-8).
  • Ora por la alegría y la presencia del Espíritu en medio del sufrimiento (Ro. 5:3-5).

Ora las oraciones de la Biblia

La Biblia proporciona un almacén de oraciones inspiradas por el Espíritu. Ya sean las oraciones del apóstol Pablo, de Moisés, o de Jesús mismo (cf. Mt. 6:9-14; Jn. 17), orar las palabras de las Escrituras nos ayuda a acercarnos a Dios con palabras de su elección para que pensemos sus pensamientos y pidamos las cosas cerca de su corazón.

He visto cómo Dios ha respondido a mis oraciones haciendo eco de la petición de Pablo en Efesios 1:15-23. En esta oración, Pablo ora para una comprensión espiritual más profunda de tres cosas: la esperanza, el amor, y el poder del evangelio. Nunca hubiera pedido por estas tres cosas sin el ejemplo de Pablo. Estos tipos de respuestas a la oración alimentan mi deseo de orar.

Orar por estas cosas no garantiza que Dios responderá como nos plazca, sino que actuará como una baranda de protección para asegurar que nuestros corazones estén en línea con sus propósitos.

Ánimo #4: Da gracias.

La acción de gracias nos ayuda a no enfocamos en nuestras circunstancias, sino en todo lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo. Cuando se combina con la oración genuina, la acción de gracias nos lleva a experimentar la paz de Dios que trasciende el mundo (Fil. 4:6-7).

El famoso comentarista de la Biblia Matthew Henry proporciona un ejemplo perfecto de cómo la acción de gracias lleva a la alegría. Al reflexionar sobre el robo de su billetera, escribió en su diario las siguientes palabras:

“Señor, ayúdame a estar agradecido; primero, porque nunca antes he sido robado; segundo, porque aunque se llevaron la cartera, no me quitaron la vida; tercero, porque aunque se llevaron todo lo que yo tenía, no era mucho; y cuarto, porque fui yo quien fui robado y no quien robó”.

La gratitud de Henry convirtió una situación traumática en una oportunidad para contemplar la gracia de Dios. Como hijos de Dios comprados con su sangre y esperando una herencia eterna, siempre tenemos razones para dar gracias (1 Tes. 5:18).

Permite que un corazón agradecido y centrado en el evangelio te conduzca a una comunión gozosa con el Padre.

Ánimo #5: Medita en las promesas de Dios.

Las riquezas del evangelio son demasiado grandes y gloriosas para entenderlas completamente. Solo se pueden captar de manera creciente a medida que meditamos en ellas para comprenderlas. Calvino dice: “Nosotros excavamos por la oración los tesoros que fueron señalados por el evangelio del Señor, y que nuestra fe ha contemplado”. Algunos tesoros del evangelio solo son desenterrados con la pala de la oración.

Meditar en las “preciosas y maravillosas promesas” de Dios (2 Pe. 1:4) nos llevará más profundamente en las inescrutables riquezas de Cristo y causará que el asombro brote en nuestros corazones.

Te sugiero meditar en promesas específicas para las circunstancias de tu vida: tus luchas con el pecado, tus dudas, tus relaciones, tu trabajo, etc. A medida que las promesas de Dios se apoderen de tu mente y corazón, tendrás mayor alegría.

Spurgeon comenta: “El mejor hombre que ora es el hombre que está más fielmente familiarizado con las promesas de Dios. Después de todo, la oración no es otra cosa que tomar las promesas de Dios para él, y decirle: ‘Haz lo que has dicho’”.

Oración: el camino hacia una alegría más plena en Dios

Conocer las indicaciones para la oración gozosa no es lo mismo que usarlas a diario. Debemos crecer en oración al planear tiempo para buscar a Dios diligentemente. Esto no es solo un propósito de Año Nuevo, es un propósito de la vida.

En muchos sentidos, este artículo tiene un nombre inapropiado. Nuestro objetivo no debe ser simplemente la oración gozosa, sino el gozo en Dios a través de la oración. A medida que nos disciplinamos con ese objetivo, nuestra fe se fortalecerá y se enriquecerá al vivir cada vez más en Su presencia donde hay plenitud de gozo (Sal. 16:11).

Artículo originalmente publicado en Coalición por el Evangelio.

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Lee más cómo superar los obstáculos en la oración en el libro Cuando orar es una lucha: Una guía práctica para superar los obstáculos en la oración.

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Las oraciones del Apóstol Pablo en la Biblia | Lista completa

14/11/2017 by kevin 1 Comment

Las Oraciones del Apostol Pablo en la Biblia | Lista Completa

Una manera buena de aprender cómo orar es estudiar las oraciones bíblicas. Aprendemos de su enfoque, sus peticiones, y lo que no piden en oración.

Dios nos ha dado un tesoro en el Nuevo Testamento en las oraciones de Pablo. Es un mentor fiel en cómo orar inspirado por el Espíritu Santo. Estudia sus palabras y ve la transformación de tus oraciones.

Recursos Recomendados:

  • Libro: Lessons from the Apostle Paul’s Prayers por Charles Spurgeon
  • Ocho libros recomendados acerca de la oración
  • Artículo: Seis observaciones de las peticiones de oración del apóstol Pablo
  • Libro: Un Llamamiento a La Renovación Espiritual: Las Prioridades de Pablo y Sus Oraciones por D.A. Carson (y sus sermones en inglés o este artículo: 8 Lecciones de la escuela de la oración)

Ver mi enseñanza Haciendo las oraciones del apóstol Pablo en el curso Ora la Biblia.

Lista Completa de Cada Oración de Pablo en La Biblia

[Descarga un PDF gratis de todas las oraciones de Pablo]

“Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones, rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.” Romanos 1:8-10

“Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.” Romanos 10:1

“¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llego a ser su consejero?, ¿o quién le ha dado a Él primero para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén.” Romanos 11:33–36

“…gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración…” Romanos 12:12

“Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. ” Romanos 15:5-6

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.” Romanos 15:13

“Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta; para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros. Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.” Romanos 15:30-33

“Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” 1 Corintios 1:4-9

“La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros.” 1 Corintios 16:23

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.” 2 Corintios 1:3-7

“Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?” 2 Corintios 2:14-16

“Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!” 2 Corintios 9:12-15

“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” 2 Corintios 12:7-9a

“Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros débiles, y que vosotros estéis fuertes; y aun oramos por vuestra perfección.” 2 Corintios 13:7-9

“Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.”  Gálatas 6:18

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. . . .” Efesios 1:3ff

“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.” Efesios 1:15-23


Orando la oración de Pablo de Efesios 1:15–23 – Suscríbete a mi canal de YouTube.


“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.” Efesios 3:14-21

“[orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;] y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.” Efesios 6:19-20

“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:3-6

“Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” Filipenses 1:9-11

“Porque sé que esto resultará en mi liberación mediante vuestras oraciones y la suministración del Espíritu de Jesucristo…” Filipenses 1:19

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén. ” Filipenses 4:23

“Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” Colosenses 1:3-14

“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar.” Colosenses 4:2-4

“Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.” 1 Tesalonicenses 1:2-3

“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes. Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos, los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres, impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.” 1 Tesalonicenses 2:13-16

“Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe? Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” 1 Tesalonicenses 3:9-13

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” 1 Tesalonicenses 5:23-24

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros. Amén.” 1 Tesalonicenses 5:28

“Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis…” 2 Tesalonicenses 1:3ff

“Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.” 2 Tesalonicenses 1:11-12

“Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. Fue para esto que Él los llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo.” 2 Tesalonicenses 2:13-14

“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, 17conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.” 2 Tesalonicenses 2:16-17

“Finalmente, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor se extienda rápidamente y sea glorificada, así como sucedió también con vosotros; y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.” 2 Tesalonicenses 3:1-5

“Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.” 2 Tesalonicenses 3:16

“Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio.” 1 Timoteo 1:12

“Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Timoteo 1:17

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo…” 1 Timoteo 2:1-6

“Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” 2 Timoteo 1:3-7

“Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas, sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló. Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto nos ayudó en Éfeso, tú lo sabes mejor.” 2 Timoteo 1:16-18

“El Señor Jesucristo esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén.” 2 Timoteo 4:22

“La gracia sea con todos vosotros. Amén.” Tito 3:15b

“Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, 5porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; 6para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. 7Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.” Filemón 4-7

“La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.” Filemón 25

[Descarga un PDF gratis de todas las oraciones de Pablo]


Mi sermon sobre Efesios 1:15–23 – Cuatro peticiones de oración para conocer más a Cristo. Suscríbete a mi canal de YouTube.

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Reseña: El Valle de la Visión: Antología de Oraciones y Devociones Puritanas

12/09/2017 by kevin Leave a Comment

Publicado originalmente en Coalición por el Evangelio

Antes pensaba que utilizar las oraciones escritas por otras personas sería considerado “hacer trampa”, y que no serían consideradas oraciones verdaderas delante los ojos de Dios. Ahora, las considero muy útiles por varias razones:

1. Me ayudan empezar en oración cuando mi corazón y mis palabras se detienen.
2. Me dan palabras cuando estoy demasiado cansado o lleno de emociones como para pensar claramente.
3. Me ayudan a tener variedad en mi vida de oración, y a luchar contra la tentación de siempre orar las mismas cosas.
4. Me llevan a orar por una variedad de cosas en que normalmente no pensaría en orar.
5. Me sirven como guía en oración al darme un modelo para seguir.

Hay muchos libros de oraciones, pero hay uno que es buenísimo —El Valle de la Visión: Antología de Oraciones y Devociones Puritanas recopilado por Arthur Bennett.

Esta colección de oraciones está organizada en diez categorías diferentes; algunas de ellas son “Padre, Hijo y Espíritu Santo”, “La Redención y la Reconciliación”, “Penitencia y Humillación Propia”, “Acercamiento a Dios”, y “Dones de la Gracia”. Las oraciones fluyen de corazones que anhelan agradar al Señor y entretejen verdades bíblicas de manera hermosa para expresar la variedad de emociones que experimentamos como cristianos: asombro, lamento, acción de gracias, desesperación, gozo y más. El título del libro viene de una oración basada en Isaías 22:1, que dice:

“Permíteme aprender por medio de la paradoja
Que el camino hacia abajo lleva hacia arriba,
Que rebajarse es enaltecerse,
Que el corazón quebrantado es el sanado,
Que el espíritu contrito es el de regocijo,
Que el alma pesarosa es la victoriosa,
Que no tener nada es poseerlo todo,
Que cargar con la cruz es llevar la corona,
Que dar es recibir,
Que el valle es el lugar de la visión.”

Otro vistazo de la oración se llama “Debilidades”:

“No me postro ante tus pies como un esclavo ante un tirano, sino que me regocijo ante ti como un hijo ante su padre.
Dame la facultad para vivir como un hijo tuyo en todos mis actos
Y ejercer mi condición de hijo derrotando mi ego.
Protégeme de la intoxicación que produce la prosperidad.
Dame sobriedad cuando me regocije por un gozo que no proceda de ti.
Guíame con seguridad al Reino eterno,
Sin preguntar si el camino será difícil o cómodo.
Tan solo te pido ver el rostro de aquel a quien amo,
Contentarme con el pan que me alimente,
Con el vestido que me cubra,
Si tan solo puedo ser llevado a tu hogar en paz.”

Estas oraciones son recopiladas de las obras de muchos puritanos, incluyendo a Thomas Shepherd, Thomas Watson, Richard Baxter, John Bunyan, Isaac Watts, William Williams, Philip Doddridge, William Romaine, David Brainerd, Augustus Toplady, Christmas Evans, William Jay, Henry Law, Charles Spurgeon y más.

Orar a lado de los gigantes de antaño

Leer y orar a través de “El Valle de la Visión” es una opción similar a juntarse en un grupo de oración con los gigantes espirituales de antaño. Por esa causa, el libro ha llegado a ser un favorito de muchos cristianos reformados incluyendo a John Piper, Timothy Keller, Mark Dever y D.A. Carson, quien dice:

“Las oraciones de “El Valle de la Visión” son remojadas en las Escrituras, pero nunca son de una fórmula. Son frescas y vibrantes espiritualmente, y a la vez tienen las raíces en el confesionalismo. Cubren un alcance de la experiencia y devoción cristiana, pero nunca son solamente esotéricas o lindas. Muestran emociones profundas y pasión transparente, pero tienen cuidado de evitar el sentimentalismo. Este es un libro que enseña a los lectores a orar con el ejemplo.”

Personalmente, he disfrutado orando las oraciones de “El Valle de La Visión” para ayudarme añadir una rica sustancia bíblica a mis oraciones. Mi corazón está de acuerdo con el testimonio de Mark Dever, “Empleadas lentamente, para meditar y orar, estas paginas han sido usadas frecuentemente por el Espíritu de Dios para avivar mi corazón seco.”

La profunda teología trinitaria y el enfoque en el evangelio agitan mi corazón y me llenan con un afecto renovado por Dios cuando expreso esos pensamientos al Creador.

“El Valle de La Visión” es el libro de oraciones idóneo para tener contigo a la par de tu Biblia y diario devocional. Los pastores también podrán disfrutar de la posibilidad de usar estas oraciones en los cultos de alabanza. Si buscas un libro práctica e inspirador para que tu fe y vida de oración crezcan, te recomiendo “El Valle de La Visión” con todo mi corazón.


Arthur Bennett. El Valle de la Visión: Antología de Oraciones y Devociones Puritanas. 1975. Banner of Truth, 240 pp. 

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Cómo George Mueller superaba las distracciones en la oración

11/09/2017 by kevin 1 Comment

John Piper compartió en su recurso “Las Marcas de un líder espiritual” el ejemplo de cómo George Mueller, el gran hombre de fe que empezó muchos orfanatos en Inglaterra, superaba distraciones en oración. He encontrado su enfoque en oración y sus palabras muy útil en mis devociones, y las recomiendo a todos.

Miré con mayor claridad que nunca que mi primera y más grande responsabilidad, la cual debo cumplir diariamente, es tener un alma feliz en el Señor. Mi primera preocupacion no es cuanto debo servir al Señor ni cuanto debo glorificar al Señor sino cómo puedo llevar mi alma a un estado de felicidad, y cómo mi hombre interior puede ser alimentado… Antes de este descubrimiento mi costumbre por casi diez años fue el darme en oración justo después de vestirme en la mañana. Ahora veo que la cosa más importante que debo hacer es entregarme a la lectura de la palabra de Dios y la meditación en ella para que de esta manera mi corazón sea consolado, favorecido, advertido, reprobado e instruido de tal manera que, mientras medito, mi corazón podrá llegar a un punto de comunión experimental con el Señor. Empecé entonces a meditar en el Nuevo Testamento desde el principio temprano en la mañana. Lo primero que hice después de presentar una breve petición para que El bendijera su preciosa palabra fue empezar a meditar en la palabra de Dios buscando obtener de cada verso una bendición. No con el fin del ministerio público de la palabra; no con el fin de la predicación sobre mis meditaciones; sino con el fin de obtener alimento para mi alma. El resultado que he encontrado casi invariablemente es que después de algunos minutos mi alma es llevada a confesión, gratitud intercesión o súplica. De tal manera que aún no entregándome a la oración sino a la meditación, con frecuencia casi de manera inmediata mi meditación se transformaba más o menos en oración. Así cuando confieso, intercedo, suplico o doy gracias al proceder al siguiente verso me sumerjo en oración por mi y por otros según me guia la palabra, pero aún manteniendo como prioridad que el objeto de mi meditación es alimentar mi alma.

El resultado es que casi siempre hay una gran cantidad de confesión, gratitud, súplica e intercesión entretejidos en mi meditación y mi hombre interno casi invariablemente es sensatamente alimentado y fortalecido y cuando llega la hora del desayuno con raras excepciones me encuentro en un estado sino feliz al menos en paz.

Ahora que Dios me ha enseñado este punto, es tan sencillo para mi como cualquier cosa, que lo primero que debe hacer un hijo de Dios en la mañana es obtener alimento para su hombre interior. Así como el hombre externo no está capacitado para trabajar por cualquier periodo de tiempo a no ser que se alimente, y siendo esto una de las primeras cosas que hacemos en la mañana, de la misma manera lo debemos hacer con nuestro hombre interior. Debemos tomar alimento para eso según se nos permita a todos. Ahora bien, ¿Cual es el alimento para el hombre interior? No la oración sino la palabra de Dios y he aquí de nuevo, no la simple lectura de la palabra de Dios de tal manera que pase por nuestras mentes como el agua corre por un tubo, sino considerando lo que leemos. Reflexionando sobre ella y aplicándola a nuestros corazones.

Por la bendición de Dios, atribuyo a este método la ayuda y fortaleza que he tenido para cruzar en paz profundas pruebas en tal forma como nunca antes experimenté; y después de haber utilizado este método por más de cuarenta años, puedo de la manera más completa y en el temor de Dios elogiar este método. ¡Que diferente es cuando el alma es refrescada y y llevada hacia la felicidad temprano en la mañana; que cuando sin ninguna preparación espiritual enfrentamos el servicio, las pruebas y las tentaciones que se nos presentan!

También le puede interesar: El sencillo secreto de la productividad espiritual de John Stott.


Lee más cómo superar los obstáculos en la oración en el libro Cuando orar es una lucha: Una guía práctica para superar los obstáculos en la oración.

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