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Salmos

7 Salmos para confesar tus pecados

04/08/2026 by kevin

No podemos entender el cristianismo, ni el mundo, sin reconocer que nuestro pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2). Pero la buena noticia es que Jesucristo tomó nuestro castigo sobre sí mismo mediante Su muerte expiatoria, haciendo posible una relación correcta con Dios (2 Corintios 5:21).

Muchos creen que esto es verdad, pero dejan que su culpa les impida buscar a Dios en oración. Estoy convencido de que, en lugar de obstaculizar nuestras oraciones, nuestra culpa debería impulsarnos a la oración. Después de todo, tenemos un gran Sumo Sacerdote con misericordia y gracia para nuestros momentos de necesidad (Hebreos 4:15–16).

¿Cómo deberíamos orar cuando estamos abrumados por el pecado? Dios, en Su misericordia, nos ha dado lo que se conoce como los siete Salmos penitenciales para darnos palabras en esos momentos.

Martín Lutero los llamó «Los Salmos Paulinos» por su mensaje de gracia aparte de las obras. Agustín lloró sobre ellos en su lecho de muerte. Él quería encontrarse con Dios no como obispo ni como teólogo famoso, sino como un hombre santificado y arrepentido.

Que Dios use estos salmos para profundizar tu contrición por el pecado y elevar tus ojos con fe hacia nuestro Dios de misericordia y gracia.

Lee el artículo en abrelabiblia.org.

Filed Under: Biblia y Teología Tagged With: Confesar nuestros pecados, Herramientas para la oración, Oración, Salmos

5 maneras de orar los Salmos

01/12/2025 by kevin

En la sesión Orando los Salmos del curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube), comparto cinco maneras de orar los Salmos.


1.          Usa los Salmos para calentar tu corazón.

Cuando leemos los Salmos, vemos que otros tienen una conversación productiva con Dios y se unen a esa conversación. Leer los Salmos podría calentar tu corazón para la oración como un atleta que tiene que trotar para hacer su calentamiento antes de un partido.

Puede que tengas varios versículos favoritos o salmos enteros que incorporas en tu rutina de oración, o regularmente haces un ciclo por el salterio en tu tiempo devocional, pero esta es una manera en la que permites que la fuerte corriente devocional de los salmos te atraiga para que puedas llegar a Dios.

Observemos, por ejemplo, el Salmo 100:

Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra.

Sirvan al Señor con alegría;

Vengan ante Él con cánticos de júbilo.

Sepan que Él, el Señor, es Dios;

Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;

Pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado.

Entren por Sus puertas con acción de gracias,

Y a Sus atrios con alabanza.

Denle gracias, bendigan Su nombre.

Porque el Señor es bueno;

Para siempre es Su misericordia,

Y Su fidelidad por todas las generaciones.

¿Cómo podrías no tener ganas de adorar a Dios después de leer las palabras del Salmo 100?

2.          Ora los salmos textualmente.

Orar los Salmos letra por letra te da palabras cuando te hacen falta.

Mi esposa y yo con frecuencia queremos terminar nuestro día buscando al Señor, pero nos falta la energía física y mental a causa del trabajo y la ocupada vida familiar. Así que a veces leemos un salmo al Señor y meditamos en uno o dos versículos que nos impresionanimpresiona. Esto nos ayuda a limpiar nuestro paladar espiritual de los eventos del día y a entregar nuestros últimos momentos a Dios en oración.

Mientras más nos sumergimos en los Salmos, más nos equiparán para pensar, sentir y orar como Dios desea.

3.          Aprende de las diversas estructuras de los Salmos

Muchos salmos exhiben un camino de fe y confianza. Tomemos, por ejemplo, el Salmo 13. David comienza el salmo lanzando una queja en los versículos 1 y 2, con cuatro preguntas que comienzan con: «¿Hasta cuándo?».

¿Hasta cuándo, oh, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?

¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostro?

¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma,

Teniendo pesar en mi corazón todo el día?

¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí?

David claramente está angustiado porque Dios parece distante mientras él está lleno de dolor y oprimido por su enemigo.

David continúa su oración en los versículos 3-4, con una súplica para que Dios responda.

Considera y respóndeme, oh, Señor, Dios mío;

Ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte;

No sea que mi enemigo diga: «Lo he vencido»;

Y mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudido.

David concluye en los versículos 5-6 con una declaración de confianza:

Pero yo en Tu misericordia he confiado;

Mi corazón se regocijará en Tu salvación.

Cantaré al Señor,

Porque me ha llenado de bienes.

En este salmo vemos una estructura en la que primero hay una queja, luego una súplica para que Dios responda y, finalmente, una afirmación de confianza.

La situación de David no cambió inmediatamente, pero él tomó la decisión de regocijarse en el Señor. Esa es una estructura simple que podemos seguir mientras oramos durante tiempos de ansiedad. Podemos descargar nuestras quejas delante de Dios. Podemos clamar, pidiéndole al Señor que responda y nos ayude, aun presentando argumentos delante de Él como lo haría un abogado delante de un juez. Pero, en última instancia, debemos llegar a un lugar de confianza y gozo en Dios, más allá de nuestras circunstancias.

Entonces, mientras lees los Salmos, fíjate en el ritmo de ciertos salmos y aprende de ellos.

4.          Trata los Salmos como si fueran un árbol de manzanas.

Cuando leas los Salmos, toma un versículo o dos como si tomaras una manzana de un árbol.

Un miembro de mi familia recientemente se lamentó por una situación en la que alguien la acusó injustamente y prosperó por esa razón. Ella dijo: «¡Quisiera saber cómo pensar y orar en esta situación!». Eso me hizo pensar en el Salmo 37, que es exactamente para una situación así.  Hay muchos mandamientos en este Salmo que nos dicen exactamente qué hacer.

«No te irrites a causa de los malhechores» (versículo 1)

«Confía en el Señor, y haz el bien» (versículo 3)

«Pon tu delicia en el Señor» (versículo 4)

«Encomienda al Señor tu camino» (versículo 5)

Nuestra pariente dijo: «¡Eso es exactamente lo que necesito!».

¿Cómo convertirías eso en una oración? Podría ser tan sencillo como: «Señor, ayúdame a no irritarme a causa de los malhechores. Ayúdame a confiar en Ti, a poner mi delicia en Ti y encomendarte mis caminos». Simplemente convierte los mandamientos del salmo en tus oraciones.

Lo hermoso de orar este salmo es que los mandamientos vienen con gloriosas promesas:

Pon tu delicia en el Señor,

Y Él te dará las peticiones de tu corazón.

Encomienda al Señor tu camino,

Confía en Él, que Él actuará;

Hará resplandecer tu justicia como la luz,

Y tu derecho como el mediodía (Salmo 37:4–6).

En otras palabras, cuando confías en el Señor, puedes descansar seguro porque Dios eventualmente dejará en claro quién tiene la razón.

Déjame explicar el poder de orar este salmo en esta situación en particular. Como ya lo mencioné, este salmo presenta mandamientos que debemos seguir y que resultan en grandes promesas. Cuando pedimos la ayuda de Dios para guardar estos mandamientos, nuestras mentes no solo se instruyen sobre cómo pensar y confiar en Dios en una situación fastidiosa, sino que podemos clamar pidiendo la ayuda de Dios para guardar los mandamientos. Estos mandamientos son Su voluntad, ya que están en Su Palabra, así que podemos tener la confianza de Dios nos ayudará a guardarlos y, ya que los resultados fluyen por guardar los mandamientos, podemos tener la confianza de que Dios nos ayudará a cosechar todas las gloriosas promesas de las que habla este salmo.

Aunque no todos los versículos de los Salmos serán tan útiles como otros, te animo a que recolectes tus versículos favoritos de los Salmos, los memorices y los uses en oración. A continuación, te comparto tres de mis favoritos:

  • Moisés oró en el Salmo 90:12: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». Esta es una excelente oración para recordar la brevedad de la vida.
  • David le pidió esto a Dios en el Salmo 51:10: «Crea en mí, oh, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí». Esta es una excelente oración para confesar nuestros pecados.
  • David oró otra vez en el Salmo 139:23-24: «Escudríñame, oh, Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis inquietudes, y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno». Esta es una excelente oración para la autoevaluación, que es una práctica vital para todo seguidor de Jesús.

Permear tu vida de oración con los Salmos es una de las cosas mejores y más sencillas que puedes hacer para mejorar tu vida de oración.

5.          Trata los Salmos como un árbol de Navidad.

En lugar de tomar una oración del árbol, puede que lleves una oración y la cuelgues en el Salmo, como lo harías con un adorno en un árbol de Navidad. Esto podría venir en la forma de expandir una porción de un salmvo y agregar otras peticiones que se conectan con tu vida y experiencia.

Hace poco leí el Salmo 115. El versículo 1 empieza así: «No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a Tu nombre da gloria». El versículo 2 continúa: «¿Por qué han de decir las naciones: “¿Dónde está ahora su Dios?”». Parece ser que muchos estaban afirmando que Dios no estaba activo y que no guardaba Sus promesas para con Israel.

El salmista entonces continúa haciendo un contraste de nuestro Dios en los cielos, que hace lo que le place, con la insignificancia de los ídolos a los que sirven las naciones en los versículos 3-8. Pero entonces pensé: «¿Cómo es que me vuelvo a ídolos inútiles que no solo no me traen nada bueno, sino que roban la gloria que debo darle solo a Dios?».

Entonces oré: «Señor, muéstrame los ídolos a los que sirvo. Ayúdame a deshacerme de los ídolos y a servirte solo a ti. No quiero guiar a mi familia o a otras personas a la misma idolatría que me tienta, así que, por favor, revélame mis ídolos ocultos. Cuando mi corazón clama, al igual que el mundo, “¿Dónde está mi Dios?”, ayúdame a no caer en la desesperación, sino a confiar en Ti, mi ayuda y mi escudo».

Más adelante en el salmo, en el versículo 12, dice: «El Señor se ha acordado de nosotros; Él nos bendecirá». Eso se conecta con el versículo 2. Así que agrego mis oraciones: «Señor, aun cuando el mundo se burle de Tus hijos, sé que no me has olvidado. Me has bendecido con toda bendición espiritual en Cristo y disfrutaré una eternidad en Tu presencia. Gracias por recordarnos y gracias por hacer crecer nuestra fe, por santificar nuestras vidas a través de pruebas y de períodos de espera».

Ese es un ejemplo de cómo podemos colgar nuestras oraciones en un salmo, así como colgamos un adorno en un árbol de Navidad. Simplemente empezamos con un salmo y le injertamos oraciones de nuestras vidas para que estas puedan ser moldeadas y transformadas por la poderosa Palabra de Dios.


Ver el video Orando los Salmos (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=aomROImS9O4

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Por qué J. I. Packer luchaba para orar los Salmos

24/11/2025 by kevin

Lo que sigue es un fragmento del curso Ora la Biblia en AbrelaBiblia.org, parte de Abre la Biblia – Cursos. Ver el curso en YouTube.


Packer creció como anglicano y cantaba los salmos en la iglesia desde temprana edad. A pesar de que había oído por años cómo los Salmos eran para orar, Packer admitió que le tomó casi veinte años de ser un creyente convertido y maduro para realmente entender cómo eran modelos de oración.

Un joven J.I. Packer

¿Por qué es esto problema, especialmente para alguien como J. I. Packer, que tenía una mente tan brillante y un trasfondo lleno de los Salmos? Packer reflexionó en ello y registra dos razones por las que luchó con los Salmos en su libro sobre la oración. Así es como su coautor lo describió:

En primer lugar, los salmistas, al ser poetas, se saltaron los pasos lógicos y presentaron sus ideas más como flores en un arreglo que eslabones en una cadena, y como J. I. tiene una mente lineal, como la de un abogado, esto le molestaba.

Segundo, los salmos muestran una intensidad concentrada, desinhibida, casi feroz en la forma en que dicen —o más bien gritan— su ¡auxilio!, y sus ¡gracias! Esto era algo con lo que el calmado control interior de J. I. no podía lidiar.

Parte del problema de Packer era entender el género literario de los Salmos, y la otra parte era cómo los Salmos chocaban con su propia personalidad.

Más adelante, Packer se dio cuenta de que había una razón más profunda por la que luchaba con los Salmos. Esta razón más profunda era que, a pesar de que él podía explicar muchos aspectos de la oración a la gente, según su coautor: «él a duras penas conocía de manera experiencial lo que realmente significaba orar con todo su corazón».

Orar con todo nuestro corazón es realmente la esencia de los Salmos.


Ver la enseñanza: Orando los Salmos (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=aomROImS9O4

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Los Salmos: Una herramienta para cultivar emociones piadosas

11/01/2024 by kevin

En un reciente artículo (en inglés) del Wall Street Journal, algunos terapeutas compartieron sus estrategias favoritas para batallar contra la ansiedad. Algunas recomendaciones son típicas, como dormir y hacer ejercicio; pero otras resultan más sorprendentes, como ver memes de mascotas, saltar desde acantilados en vacaciones, respirar lentamente al ritmo de música clásica y pasar tiempo con tomateras.

No veo nada malo en estos remedios contra la ansiedad (y creo que podemos dar gracias a Dios por ellos como signos de gracia común). Pero al leer el artículo, no pude parar de dar gracias por el don de la oración.

En la oración, el Dios del universo nos invita a Su presencia para experimentar una paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil 4:6-7). Cuando tenemos problemas emocionales, a lo primero que debemos dirigirnos no es a las tomateras, sino a nuestro Padre celestial. 

Sin embargo, mis problemas emocionales no son solo con las emociones fuertes. He reconocido que la falta de ciertas emociones piadosas también plantea un problema. Dios no desea que tenga una actitud indiferente hacia el pecado, hacia el mal en el mundo o hacia Sus glorias. Él nos creó como criaturas emocionales para amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia.

Al procesar mis emociones problemáticas y mi apatía pecaminosa, he encontrado una parte de las Escrituras particularmente útil: los Salmos.

Lee el artículo entero en Coalición por el Evangelio.

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Comparto algunos Salmos favoritos:

  • Ansiedad y temor: 27, 42 – 43, 46, 55, 61, 62.
  • Consuelo y fortaleza: 16, 23, 116, 119.
  • Confesión y arrepentimiento: 32, 38, 51, 130.
  • Liberación y protección: 6, 34, 40, 91, 121, 140.
  • Guía: 25.
  • Justicia: 7, 82, 89, 140.
  • Alabanza: 8, 19, 33, 103, 104, 139, 148.
  • Confianza y temor de Dios: 27, 112, 115.
  • Cuando los malvados prosperan: 2, 10, 37, 49, 73.

¿Tienes un salmo favorito? ¡Responde a este correo! 🙂

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18 citas de Dietrich Bonhoeffer sobre los Salmos y la oración

04/06/2023 by kevin

En su libro Los Salmos: El libro de oración de la Biblia (Editorial Desclée de Brouwer, Bilbao), Dietrich Bonhoeffer enseña sobre los Salmos y la oración. Estas son algunas de las frases destacadas de este recurso:


Es un error peligroso, que de hecho está hoy muy difundido en el cristianismo, pensar que el corazón humano puede orar por naturaleza (p. 16).

Orar no significa únicamente abrir el propio corazón, sino más bien encontrar el camino que conduce hacia Dios para dialogar con él, esté nuestro corazón lleno o vacío. Pero nadie es capaz de hacer esto por sus propias fuerzas; para ello necesita a Jesucristo”  (p. 16).

Oramos rectamente cuando nuestra voluntad y nuestro corazón entero se unen a la oración de Cristo. Sólo en Jesucristo podemos orar y también con él somos escuchados (p. 17).

Si queremos orar con confianza y con alegría, es necesario que la palabra de la Sagrada Escritura sea el sólido fundamento de nuestra oración (p. 17).

No es la pobreza de nuestro corazón, sino la riqueza de la Palabra de Dios la que debe determinar nuestra plegaria (p. 19).

Los Salmos se nos han dado para que aprendamos a orar en el nombre de Jesucristo (p. 19).

Cuando los discípulos le pidieron que les enseñara a orar, Jesús les dio el Padrenuestro. Toda oración está contenida en él (p.19).

Todas las oraciones de la Sagrada Escritura se hallan recogidas en el Padrenuestro y asumidas en su inconmensurable inmensidad. Por consiguiente, la Oración del Señor no hace superfluas las demás oraciones bíblicas, sino que éstas muestran la inagotable riqueza del Padrenuestro, del mismo modo que éste es su consumación y el vínculo que las une (p.19).

Las oraciones de David eran al mismo tiempo oraciones de Cristo o, mejor dicho, era Cristo quien las elevaba en su precursor David (p. 21).

Si una comunidad cristiana pierde el Salterio, pierde un tesoro incomparable. Pero si lo recupera, se enriquece con fuerzas insospechadas (p. 25).

Los preceptos divinos dan seguridad a nuestros pasos y hacen gozoso nuestro camino (p. 30).

Tal vez nos parezca particularmente difícil el Salmo 119 por su extensión y monotonía. Aquí nos resultará provechoso proceder palabra por palabra, frase por frase, lenta, tranquila y pacientemente. Descubriremos entonces que las aparentes repeticiones son en realidad aspectos siempre nuevos de una sola realidad: el amor a la Palabra de Dios (p. 30-31).

Los salmos nos enseñan, en definitiva, a dar gracias a Dios por Cristo y alabarlo en la comunidad con el corazón, la boca y las manos (p. 39).

Sólo por Jesucristo, y porque él nos lo ordena, podemos pedir los bienes de la vida, y por él debemos hacerlo también con confianza (p. 40).

El Salterio nos enseña abundantemente a presentarnos como debemos ante Dios en los numerosos sufrimientos que el mundo nos depara (p. 41).

El salmo de venganza conduce a la cruz de Jesús y al amor de Dios que perdona a los enemigos. Yo no puedo por mí mismo perdonar a los enemigos de Dios. Sólo Cristo crucificado puede hacerlo, y yo puedo a través de él. Así, el cumplimiento de la venganza se convierte en gracia para todos los seres humanos en Jesucristo (p. 55).

Hoy puedo creer en el amor de Dios y perdonar a mis enemigos sólo a través de cruz de Cristo y el cumplimiento de la venganza de Dios (p. 56).

Citando a Lutero: “Nuestro amado Señor que nos enseñó a orar y nos dio el Salterio y el Padrenuestro, nos concede también el Espíritu de la oración y de la gracia para que oremos con gusto, con una fe seria, recta y incesantemente, porque lo necesitamos. Esto es lo que nos mandó y es cuanto espera de nosotros. A él la alabanza, la gloria y la acción de gracias. Amén” (p. 57–58).

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Diez de los mejores salmos para la ansiedad, la preocupación, y el miedo

17/02/2023 by kevin

Antes de compartir los mejores Salmos para la ansiedad, la preocupación, y el miedo, permíteme brindarte este aliento: si enfrentas ansiedad, miedo, o depresión, Dios conoce tu experiencia. Él guarda tus lágrimas en un frasco (Salmo 56:8). Puede sentir que estás pasando por una gran oscuridad, pero Él es LUZ para la oscuridad (Salmo 27:1).

Los salmistas también enfrentaron situaciones aparentemente desesperadas. ¿Enemigos que quieren comer tu carne? Ve al Salmo 27. ¿Hombres malvados te tientan a alejarte de Dios? Ve al Salmo 42. ¿La tierra literalmente se desgarra por las costuras? Ve al Salmo 46. Y a través de todo, “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmo 46:1).

Mientras lees estos Salmos, alaba a Dios por conocer tus luchas y brindarte estas oraciones inspiradas por el Espíritu Santo. También ten en cuenta que esta lista no es exhaustiva, sino solo una muestra de algunos de los mejores y más poderosos Salmos para orar en tiempos de ansiedad.

Diez de los mejores Salmos para la ansiedad, la preocupación y el miedo

1. Salmo 27 – Una oración de suprema confianza en Dios

En medio de la adversidad, David inicia este salmo proclamando:

El SEÑOR es mi luz y mi salvación; 
¿A quién temeré? 
El SEÑOR es la fortaleza de mi vida; 
¿De quién tendré temor? (Salmo 27:1)

Incluso cuando se presenta el peor de los casos, como cuando los malhechores asaltaron a David para comer su carne (versículo 2) o lo inimaginable de que sus padres lo abandonen, David sabe que “El SEÑOR me recogerá” (versículo 10). 

Cuando tenemos luz en la oscuridad, salvación en la adversidad, y fortaleza para la batalla, no debemos temer ninguna situación. Saber esto es lo que lleva a David a adorar. Su anhelo más profundo es habitar “en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor” (versículo 4). Cuando tu ansiedad parezca demasiado difícil de manejar, recuerda que Dios es nuestra salvación y hará que tu cabeza se levante sobre los enemigos que te rodean (versículo 6).

2. Salmos 42–43 – Una oración por los deprimidos y abatidos

Si alguna vez te has sentido deprimido, anhelando días mejores cuando Dios parecía estar más cerca, estos Salmos son para ti. El salmista clama en una tierra desértica con sed de Dios (versículos 1-2). Está lejos de Jerusalén, escuchando a sus enemigos gritar: “¿Dónde está tu Dios?” (versículo 3, 10), y recordando los buenos momentos que tenía con el pueblo de Dios (versículo 4). ¿Cómo evita el salmista la desesperación? Predicándose este estribillo clave a sí mismo:

¿Por qué te desesperas, alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez.
¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmo 42:5–6, 11; 43:5)

Si sientes que estás muriendo espiritualmente de sed, anímate. SIEMPRE hay esperanza en Dios nuestra salvación. Cuando te sientes deprimido, predica eso a ti mismo. Y clama a Dios para que satisfaga tu alma hambrienta.

3. Salmo 46 – Una oración para hacer de Dios nuestro refugio en tiempos de angustia

Dios es nuestro refugio y fortaleza, 
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 
Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, 
Y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares; 
Aunque bramen y se agiten sus aguas, 
Aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Salmo 46:1–3)

El Salmo 46 es una canción poderosa de regocijo en Dios nuestro refugio. La tierra puede estar cayendo a pedazos, pero podemos correr a Dios nuestro refugio para encontrar la seguridad. En momentos de temor, podemos confiar en que Él es “un pronto auxilio en las tribulaciones” (1) y que “está con nosotros” (7, 11). Martín Lutero escribió el himno “Castillo fuerte es nuestro Dios” en 1529 basado en este Salmo.

4. Salmo 56 – Una oración recordando que Dios asegurará nuestros pasos

David escribió este Salmo mientras huía de Saúl y también de los filisteos (aprende más sobre la situación en 1 Samuel 21:10–15). David comienza con el clamor “Ten piedad de mí, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado” (versículo 1). David pronto pone sus ojos en Dios:

En Dios, cuya palabra alabo,
En Dios he confiado, no temeré.
¿Qué puede hacerme el hombre? (Salmo 56:4; cf. 10-11)

Si David está completamente seguro en las manos de su Padre celestial, ¿qué puede hacerle el hombre? Lo peor que le puede pasar es que le quiten la vida. Pero como enseña Pablo, “el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21). Nuestros enemigos nunca tendrán la victoria final. 

En este Salmo, David se aferra a la Palabra de Dios y se llena de fuerza. David conoce las promesas de Dios por él y cómo Dios le cuida (versículo 8). Por causa de Dios, su roca, en lugar de estar pisoteado sobre la tierra, Dios protege a David para que él pueda “andar delante de Dios en la luz de la vida” (versículo 13).

5. Salmo 77 – Una oración para recordar las obras poderosas de Dios

Asaf abre este Salmo clamando en voz alta a Dios (versículo 1). “En el día de mi angustia busqué al Señor… Mi alma rehusaba ser consolada” (versículo 2). Asaf confiesa entonces la profundidad de su angustia: “Estoy tan turbado que no puedo hablar” (versículo 4). ¿Ha quitado Dios Su favor, abandonado Sus promesas y callado Su compasión? Asaf se pregunta (versículos 7–9). El punto de inflexión para Asaf llega cuando quita los ojos de su situación y los pone en las gloriosas obras de Dios del pasado:

Me acordaré de las obras del SEÑOR; ciertamente me acordaré de Tus maravillas antiguas. (versículo 11)

Asaf recordó la obra gloriosa de Dios al redimir a Su pueblo de Egipto, dividir el Mar Rojo, y cuidar de Su pueblo en el desierto.

A menudo, durante los ataques de ansiedad, nuestro corazón no puede dejar de meditar sobre nuestras ansiedades. Lo que necesitamos es una nueva perspectiva, una razón para adorar a Dios en lugar de cuestionar su bondad. Cuando luches contra la ansiedad, mira las obras poderosas de Dios en el pasado y no te concentres solo en tu pequeño mundo. Preste especial atención a la muerte y resurrección de Jesús, quien es un nuevo y mejor Moisés. Él redime a los hijos de Dios y los trae desde la esclavitud del pecado a la Tierra Prometida del cielo (ver Hebreos 3:1–6).

6. Salmo 91 – Una oración por la protección espiritual

El Salmo 91 es el Salmo de liberación para los creyentes de todo el mundo, y por una buena razón. La protección que Dios ofrece es integral:

No temerás el terror de la noche, 
Ni la flecha que vuela de día, 
Ni la pestilencia que anda en tinieblas, 
Ni la destrucción que hace estragos en medio del día. 
Aunque caigan mil a tu lado 
Y diez mil a tu diestra, 
A ti no se acercará. 
Con tus ojos mirarás 
Y verás la paga de los impíos…
Pues Él dará órdenes a Sus ángeles acerca de ti, 
para que te guarden en todos tus caminos. (Salmo 91:5–8, 11)

Sin embargo, no debemos tratar el Salmo 91 como un amuleto de la suerte. Recuerde, el diablo tentó a Jesús con las palabras de este Salmo (versículos 11 y 12) para ponerle a prueba (ver Mateo 4:1–11). Más tarde, los hombres malvados crucificaron a Jesucristo. Además, Jim Elliot (cuya biografía La sombra del Todopoderoso toma su nombre del versículo 1 de este Salmo) murió a manos de nativos violentos. Algunos pueden preguntarse, ¿por qué Dios no protegió a Jim Elliot ni a su Hijo Jesús?

En realidad sí lo hizo. La protección ofrecida en el Salmo 91 es mejor que la mera seguridad temporal: es la protección eterna de nuestras almas. Nuestra muerte en esta vida es solo el pasaje a una eternidad de gozo en la presencia de Dios.

¡Eso es lo que yo llamo una liberación gloriosa!

Disfruta este mensaje breve sobre Salmo 91 por Sugel Michelén:

7. Salmo 112 – Una oración por un corazón firme y fiel

Este Salmo comienza con alabanza, recordando a los lectores de la fuente de la bendición de Dios: deleitarse en Sus mandamientos (versículo 1). Continúa describiendo la bendición de los justos, y cómo nunca serán sacudidos (versículo 6). Los versículos 7 y 8 muestran cómo la confianza del hombre justo en Dios obra para combatir la ansiedad y el miedo:

No temerá recibir malas noticias; 
Su corazón está firme, confiado en el SEÑOR. 
Su corazón está seguro, no temerá, 
Hasta que vea vencidos a sus adversarios. (Salmo 112:7–8)

Mira a Dios, deléitate en Su Palabra, confía en Sus promesas, y te mantendrás firme en la adversidad.

8. Salmo 119 – Una oración sobre la naturaleza dadora de vida de la Palabra de Dios

Adapté esta descripción del capítulo “Estoy demasiado estresado” en mi libro Cuando orar es una lucha:

Le pregunté a un consejero amigo mío qué pasajes de la Biblia recomienda para aquellos que luchan contra la ansiedad, y su respuesta me sorprendió al principio: “El Salmo 119”. Pero pronto me di cuenta de la sabiduría de su recomendación: el Salmo 119 es una larga meditación del salmista sobre su deleite en la Palabra de Dios y el reflejo de su poder en su vida. Cuando leo el Salmo 119, las palabras del salmista conmueven mis afectos por Dios e incluso me ayudan a ver los efectos positivos que puede tener mi ansiedad si la someto al Señor: “Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda Tus estatutos” (v. 71). Cuando estamos en Jesús, siempre existe un lado positivo para nuestra ansiedad y sufrimiento.

También le puede interesar: Una teología del sufrimiento en formato pequeño

9. Salmo 121 – Una oración por la liberación de nuestro divino ayudante

Este Salmo de Ascensión comienza con las palabras familiares,

Levantaré mis ojos a los montes; 
¿De dónde vendrá mi ayuda? 
Mi ayuda viene del SEÑOR, 
Que hizo los cielos y la tierra. (versículo 1)

Dios no solo es nuestra ayuda en tiempos de angustia (versículos 1–2), podemos descansar confiando en que Él nos guardará y “no se adormecerá” (versículos 3-4). Dios es nuestra ayuda, protector, y libertador en toda situación y en todos los sentidos. 

Resumiendo los versículos 7-8, el Dr. James Hamilton escribe: “Yahweh guardará la entrada y la salida, las idas y venidas, el curso normal de la vida, y Yahweh lo hará así en el presente y en el futuro hasta lo por venir”. Este Salmo no promete una vida perfecta, pero nos recuerda que ningún daño espiritual puede llegar a los que están en Jesucristo.

10. Salmo 131 – Una oración de paz y disfrutando la presencia de Dios

El Salmo 131 es un salmo que oro cuando estoy ansioso. Explico el por qué en Cuando la oración es una lucha:

La actitud que Dios quiere que tengamos al orar se refleja en una poderosa imagen del Salmo 131: “He calmado y acallado mi alma; como un niño destetado en el regazo de su madre, como un niño destetado está mi alma dentro de mí” (v. 2). Un niño destetado ya no se acerca a su madre solo en busca de leche; está allí para disfrutar de la presencia de su madre. Calmar nuestros corazones con el objetivo de pasar tiempo con Dios nunca ha sido más importante que ahora, cuando nuestro mundo se vuelve cada vez más ruidoso y distractor con cada día que pasa. Pero con un esfuerzo consciente y un amor creciente por Dios, nos enfocaremos cada vez más… y oraremos.

No, el Salmo 131 no menciona situaciones preocupantes directamente, pero me recuerda que la paz comienza en la presencia de Dios.

Dios nuestro refugio

Acabas de ver el plato de muestra de los mejores Salmos para combatir la ansiedad, la preocupación, y el miedo. ¡Ahora haz que estas oraciones sean tuyas!


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