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Sufrimiento

25 versículos bíblicos sobre el sufrimiento y las pruebas para animarte

26/07/2024 by kevin

El sufrimiento es una ventana al alma. Nos muestra quiénes somos realmente, en qué confiamos y dónde se encuentra nuestra esperanza. A menudo revela los ídolos de nuestros corazones y nuestras debilidades más profundas.

Dios nos permite pasar por el horno de la aflicción para encontrarnos allí y transformarnos a su imagen. Al saber esto, podemos seguir adelante en el sufrimiento esperando que la gracia y el poder de Dios actúen en nosotros. Sin embargo, cada día puede desafiar nuestra fe y perseverancia.

Usa estos 25 versículos bíblicos sobre el sufrimiento para animarte, consolarte y desafiarte a seguir a Cristo con mayor firmeza y humildad. Haz de estos versículos tu oración y profundiza en las Escrituras, estudiando cada versículo en su contexto.

Mi oración para ti es la del apóstol Pablo en Romanos 15:13:

Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Lee también: 31 maneras en que Dios usa nuestro sufrimiento para bien

25 versículos bíblicos sobre el sufrimiento y las pruebas para animarte

Santiago 1:12
“Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.”

Salmo 119:71
“Me ha sido bueno ser afligido, para que aprendiera tus estatutos.”

Lee también: Una teología del sufrimiento en formato pequeño

2 Corintios 12:9
“Y El me ha dicho: ‘Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.’ Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.”

2 Corintios 1:8-9
“Porque no queremos que ignoréis, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia, pues fuimos abrumados en extremo, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. De hecho, tuvimos en nosotros mismos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos,”

Filipenses 4:6-7, 11-13
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús. … No lo digo porque tenga necesidad, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé tener escasez, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Isaías 40:31
“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

Romanos 5:3-5
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

2 Corintios 1:3
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,”

Salmo 23:4
“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento.”

Salmo 119:50
“Este es mi consuelo en mi aflicción, que tu promesa me ha vivificado.”

Juan 16:33
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Salmo 27:13-14
“Habría yo desmayado, si no creyese que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor.”

Romanos 8:28-29
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos.”

Romanos 8:37-38
“Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni poderes,”

1 Pedro 5:10
“Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, El mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá.”

Romanos 8:18
“Pues considero que los sufrimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.”

Salmo 34:19
“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará el Señor.”

Santiago 1:2-4
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada.”

2 Corintios 4:17
“Pues momentánea, leve es la aflicción que se nos causa, obra para nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;”

Salmo 119:76
“Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a tu palabra a tu siervo.”

Romanos 15:13
“Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.”

Filipenses 3:10
“A fin de conocerle a El, y el poder de su resurrección, y la participación en sus padecimientos, llegando a ser semejante a El en su muerte”

Job 1:20-21
“Entonces Job se levantó, rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: ‘Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor.'”

Deuteronomio 8:3
“Y te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con maná que ni tú ni tus padres habíais conocido, para hacerte entender que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor vivirá el hombre.”

Versículos sobre la persecución

Mateo 5:10-12 “»Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. 11 »Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.”

1 Pedro 3:14 “Pero aun si sufren por causa de la justicia, dichosos son. Y no tengan miedo por temor a ellos ni se turben.”

1 Pedro 2:21 “Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos.”

Versículos sobre el sufrimiento de Jesús

Isaías 53:3-4 “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, y experimentado en aflicción; como aquel de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; pero nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.”

Lee también: 25 versículos bíblicos para consolar sobre la muerte y morir en Cristo (y canciones y sermones)

Libros alentadores de la Biblia para aquellos que sufren

Si estás buscando un consuelo profundo de la Biblia para tu sufrimiento, lee uno o todos estos libros completos:

  • 1 Pedro
  • Job
  • 2 Timoteo
  • 2 Corintios (centrado en el ministerio)
  • Santiago
  • Apocalipsis

“El sufrimiento es provechoso, pone a prueba nuestra confianza en las promesas de Dios”. —Mark Dever

“Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero nos grita en nuestros dolores: es su megáfono para despertar a un mundo sordo”. —C.S. Lewis


Libro recomendado sobre el sufrimiento (en inglés): God’s Purpose for Your Suffering por Charles Spurgeon

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31 maneras en que Dios usa nuestro sufrimiento para bien

13/11/2023 by kevin

Lo que sigue es una lista que escribí como apéndice de un nuevo libro (en inglés) por Charles Spurgeon titulado God’s Purpose for Your Suffering [El propósito de Dios en tu sufrimiento].

¿Por qué permitió Dios nuestro sufrimiento? Aunque las Escrituras no hablan de nuestras situaciones individuales, sí hablan de las razones generales por las que Dios puede permitir que entremos en el horno de la aflicción.

Aquí hay treinta y una maneras bíblicas en que Dios puede usar tu sufrimiento para bien. Mientras lees las razones y los versículos bíblicos correspondientes, ora para que Dios aproveche al máximo tus pruebas para Su gloria. Y regocíjate, porque como dice Charles Spurgeon: “Mientras nos prueba con una mano nos sostendrá con la otra“.

31 maneras en que Dios usa nuestro sufrimiento para bien

[Descarga un PDF gratis de este recurso.]

  1. Para humillarnos.

Él te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que tú no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor. (Deuteronomio 8:3)

Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca. (2 Corintios 12:7)

  1. Para mostrar Su gloria.

Jesús respondió: «Ni éste pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él». (Juan 9:3)

  1. Para hacernos como Cristo.

Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29)

  1. Para profundizar nuestra comunión con Él.

…Y conocerlo a Él, el poder de Su resurrección y la participación en Sus padecimientos, llegando a ser como Él en Su muerte. (Filipenses 3:10)

  1. Para ayudarnos a ministrar a otros. 

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. (2 Corinthians 1:3–4)

  1. Para enseñarnos a orar “Hágase tu voluntad”.

Hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. (Mateo 6:10)

«Desnudo salí del vientre de mi madre Y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; Bendito sea el nombre del Señor». (Job 1:20–21)

  1. Para darnos esperanza en Él.

Por tanto, preparen su entendimiento para la acción. Sean sobrios en espíritu, pongan su esperanza completamente en la gracia que se les traerá en la revelación de Jesucristo. (1 Pedro 1:13)

Pero los que esperan en el SEÑOR 
Renovarán sus fuerzas. 
Se remontarán con alas como las águilas, 
Correrán y no se cansarán, 
Caminarán y no se fatigarán. (Isaías 40:31)

»Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo». (Juan 16:33)

  1. Para profundizar nuestra confianza en Él, que resucita a los muertos.

Porque no queremos que ignoren, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia. Porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos, el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que Él aún nos ha de librar. (2 Corintios 1:8–10)

  1. Para recordarnos las consecuencias del pecado.

Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23)

Ver Génesis 3:8–24.

  1. Para recordarnos que toda la creación fue sometida a la futilidad y gime por la redención.

Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto. Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. (Romanos 8:20–23)

  1. Disciplinarnos para la santidad.

Además, han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige: «HIJO MÍO, NO TENGAS EN POCO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR, NI TE DESANIMES AL SER REPRENDIDO POR ÉL. »PORQUE EL SEÑOR AL QUE AMA, DISCIPLINA, Y AZOTA A TODO EL QUE RECIBE POR HIJO». Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?… Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad. (Hebreos 12:5–7, 10)

Antes que fuera afligido, yo me descarrié, Pero ahora guardo Tu palabra. (Salmo 119:67)

Bueno es para mí ser afligido, Para que aprenda Tus estatutos. (Salmo 119:71)

  1. Manifestar la vida de Jesús en nosotros.

Porque nosotros que vivimos, constantemente estamos siendo entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo mortal. (2 Corintios 4:11)

  1. Proporcionar misericordias sustentadoras.

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús…

No que hable porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:6-7, 11–13)

  1. Para mostrar Su gracia y Su poder perfecto en nuestra debilidad.

Y Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. (2 Corintios 12:9)

  1. Para hacernos regocijar conociendo el resultado del sufrimiento: resistencia, carácter, esperanza.

Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza. Y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:3–5)

  1. Para darnos una alegría más profunda que nuestro dolor.

Tengan por sumo gozo, hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que sean perfectos y completos, sin que nada les falte. (Santiago 1:2–4)

Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. (Santiago 1:12)

  1. Para dar a conocer Su presencia especial.

Aunque pase por el valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento. (Salmo 23:4)

Mas ahora, así dice el SEÑOR tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: «No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú. »Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará. »Porque Yo soy el SEÑOR tu Dios, El Santo de Israel, tu Salvador. (Isaías 43:1-3)

  1. Para ayudarnos a ver el poder preservador de Su Palabra.

Este es mi consuelo en la aflicción: Que Tu palabra me ha vivificado. (Salmo 119:50)

Antes que fuera afligido, yo me descarrié, Pero ahora guardo Tu palabra. (Salmo 119:67)

Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, Entonces habría perecido en mi aflicción. (Salmo 119:92)

»Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no Sus mandamientos. »Él te humilló, y te dejó tener hambre, y te alimentó con el maná que tú no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del SEÑOR. (Deuteronomio 8:2–3)

  1. Para alcanzar para nosotros una gloria eterna.

Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación. (2 Corintios 4:17)

Charles Spurgeon: “Sí, queridos amigos, el Señor a menudo nos envía pruebas mayores que otras, porque quiere capacitarnos para mayores gozos. Si quieres hacer un estanque capaz de contener más agua, lo excavas, ¿no es así? Y muchos hombres han sido excavados y agrandados por la aflicción. Los ensanchamientos de la prueba nos capacitan para contener más gracia y más gloria.”

  1. Para saber lo que hay en nuestros corazones.

Y te acordarás de todo el camino por donde el SEÑOR tu Dios te ha traído por el desierto durante estos cuarenta años, para humillarte, probándote, a fin de saber lo que había en tu corazón, si guardarías o no Sus mandamientos. (Deuteronomio 8:2)

En lo cual ustedes se regocijan grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo si es necesario, sean afligidos con diversas pruebas, para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo. (1 Pedro 1:6–7)

Spurgeon: “A veces nos imaginamos que tenemos una fe fuerte cuando, en realidad, nuestra fe es muy débil; y ¿cómo vamos a saber si es débil o fuerte hasta que sea probada?”.

  1. Para ayudarnos a tomar más en serio el pecado no arrepentido y la Cena del Señor.

De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí. Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre ustedes, y muchos duermen. Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. (1 Corintios 11:27–31)

  1. Para enseñarnos la bendición de sufrir por el nombre de Jesús.

Los apóstoles, pues, salieron de la presencia del Concilio, regocijándose de que hubieran sido considerados dignos de sufrir afrenta por Su Nombre. (Hechos 5:41)

»Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí. »Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes. (Matthew 5:11–12)

  1. Para mostrar el poder inquebrantable de Su amor por nosotros.

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?… Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:35, 37-39)

  1. Para recordarnos el costo del discipulado.

Llamando Jesús a la multitud y a Sus discípulos, les dijo: «Si alguien quiere venir conmigo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. »Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de Mí y del evangelio, la salvará. (Marcos 8:34–35)

Porque esto halla gracia, si por causa de la conciencia ante Dios, alguien sobrelleva penalidades sufriendo injustamente. Pues ¿qué mérito hay, si cuando ustedes pecan y son tratados con severidad lo soportan con paciencia? Pero si cuando hacen lo bueno sufren por ello y lo soportan con paciencia, esto halla gracia con Dios. Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos. (1 Pedro 2:19–21)

Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. (2 Timoteo 3:12)

  1. Para traer el arrepentimiento.

En esa misma ocasión había allí algunos que contaron a Jesús acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios. Él les respondió: «¿Piensan que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Les digo que no; al contrario, si ustedes no se arrepienten, todos perecerán igualmente. ¿O piensan que aquellos dieciocho, sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, eran más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalén? (Lucas 13:1–4)

  1. Para hacernos agradecidos.

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. (Filipenses 4:6)

  1. Para que seamos contentos.

Sé vivir en pobreza, y sé vivir en prosperidad. En todo y por todo he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener hambre, de tener abundancia como de sufrir necesidad. (Filipenses 4:12)

  1. Para recordarnos que debemos luchar con armas espirituales.

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne. Porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas; destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo. (2 Corintios 10:3–5)

  1. Para profundizar nuestro anhelo por el futuro glorioso y sin sufrimiento que tenemos en Cristo.

»Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado» (Apocalipsis 21:4)

Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. (Romanos 8:18)

Antes bien, en la medida en que comparten los padecimientos de Cristo, regocíjense, para que también en la revelación de Su gloria se regocijen con gran alegría. (1 Pedro 4:13)

  1. Para fortalecer nuestra fe en lo desconocido.

»Las cosas secretas pertenecen al SEÑOR nuestro Dios, pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29)

  1. Para hacer bien a nosotros

Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios lo cambió en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gente. (Génesis 50:20)

Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito. (Romanos 8:28)

Ánimo, querido cristiano

Dios está trabajando en tu sufrimiento. Puede que no sepas exactamente cómo a este lado de la eternidad, pero lo está haciendo. Como dice John Piper, “Dios siempre está haciendo 10.000 cosas en tu vida, y puede que tú seas consciente de tres de ellas”.

La respuesta adecuada a la providencia de Dios en nuestro sufrimiento, incluso en lo desconocido, es la adoración:

¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos! … Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén. (Romanos 11:33–36)

Que Dios te llene de esperanza y fiel perseverancia mientras le buscas.

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Una teología del sufrimiento en formato pequeño

30/10/2018 by kevin Leave a Comment

El Salmo 119 alegra mi corazón por la manera que habla de cómo la Palabra de Dios habla a toda la vida.

A pesar de que un nerdo de la Biblia como yo a veces bromea de la longitud de este salmo, su profundidad me asombra. Comparte muchas emociones positivas de cómo la Palabra de Dios nos transforma—pero aún más—revela cómo la Palabra de Dios sirve como baluarte para estabilizar almas atormentadas.

Según el Salmo 119, nos podemos regocijar en nuestras aflicciones cuando…

Nos damos cuenta que la Palabra reaviva y consuela.

Este es mi consuelo en la aflicción: que Tu palabra me ha vivificado. (Salmo 119:50)

La aflicción nos enseña la obediencia.

Antes que fuera afligido, yo me descarrié, pero ahora guardo Tu palabra. (Salmo 119:67)

Nos damos cuenta de que nuestras aflicciones son buenas para nosotros porque aprendemos los estatutos de Dios.

Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda Tus estatutos. (Salmo 119:71)

Contemplamos la fidelidad de Dios en medio de las aflicciones.

Yo sé, Señor, que Tus juicios son justos, y que en Tu fidelidad me has afligido. (Salmo 119:75)

Nos deleitamos en la Palabra de Dios y nos regocijamos en su gracia.

Si Tu ley no hubiera sido mi deleite, entonces habría perecido en mi aflicción.  (Salmo 119:92)

Recordamos que Dios escucha el clamor de sus hijos afligidos.

Estoy profundamente afligido; Señor, vivifícame conforme a Tu palabra. (Salmo 119:107)

Mira mi aflicción y líbrame, Porque no me olvido de Tu ley. (Salmo 119:153)

¡Cuán glorioso y misterioso es nuestro Dios! Nos trae a través de tiempos difíciles para santificarnos y cambiarnos a la imagen de su Hijo.

En vez de quejarse de las aflicciones, aprovechemos las aflicciones para purgar pensamientos egoístas y regocijarnos de que nuestro Padre celestial nos ama y tiene planes para nosotros.

Nos aferramos a estas promesas como un hombre ahogándose agarra una salvavidas. Cuando hacemos eso, podemos realmente entender las palabras de versículo 71:

Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda Tus estatutos.

Lee este artículo en inglés.

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