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Trabajo

Honrando a Dios trabajando desde casa: Mi Entrevista con Coalición por el Evangelio

22/07/2019 by kevin Leave a Comment

En esta entrevista con Josué Barrios de Coalición por el Evangelio, contesto las siguientes preguntas. Dejé mi respuesta para la última pregunta.

  1. ¿Cómo conociste el evangelio y llegaste a ver cómo Cristo transforma nuestra visión del trabajo?
  2. El trabajo desde casa, o remoto, se hace más común incluso en empresas grandes. ¿Qué ventajas o desventajas hay en trabajar remoto?
  3. Algunas personas sueñan con trabajar desde casa porque lo consideran más cómodo. ¿Qué dirías al respecto? ¿Por qué es importante abrazar la vocación que Dios nos haya dado, sin importar si sea un trabajo “cómodo” o no?
  4. ¿Cuáles consejos compartirías a los creyentes que trabajan desde casa?
  5. Muchos creyentes que trabajan desde casa encuentran que usualmente tienen menos oportunidades para evangelizar a otras personas. ¿Qué consejos darías al respecto?
  6. ¿Cómo tener un balance correcto entre el trabajo y el descanso cuando trabajamos desde casa?

Trabajar requiere disciplina y entendimiento de lo que requieren tus jefes. ¿Tienes que cumplir ciertas horas o ciertas responsabilidades? Asegúrate de que estás haciendo lo que debes hacer, y que estés haciéndolo con calidad.

Si estás casado, habla con tu esposa (o un buen amigo si estás soltero) acerca de tu día y productividad para estar seguro de que estás dando al Señor y a tu jefe todo lo que debes.

También hay que entender lo que perdemos cuando trabajamos demasiado y nos negamos el descanso. Debemos recordar que el ritmo que Dios nos dio en la creación muestra que necesitamos descansar, podemos decir “no” a trabajar más y aprender cómo reposar en la manera que nos ayudará a ser productivos y más felices al largo plazo.

Hay mucho más que puedo decir, pero lo importante es darse cuenta del regalo que es el reposo y siempre tratar de hacerlo en la manera que Dios quiere. A veces vamos a pasar a través de temporadas cuando lo hacemos bien o mal, pero con sabiduría y la ayuda de amigos y personas maduras en la iglesia, vamos a crecer y poder vivir con más equilibrio.

Lee la entrevista.

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Las ventajas y los peligros de trabajar desde la casa

03/12/2018 by kevin Leave a Comment

La Internet ofrece a muchos cristianos la oportunidad sin precedentes de trabajar desde cualquier lugar del mundo, aun desde el hogar.

Como con todas las cosas en un mundo caído, si queremos glorificar a Dios con nuestro trabajo desde casa, debemos hacer lo mejor que podamos para aprovechar las ventajas y evitar las desventajas de trabajar así.

Por varios años he trabajado algunos días de la semana desde la casa y he disfrutado las ventajas de eso, pero también he visto algunos peligros en mi vida y en las de mis compañeros. Espero que la siguiente evaluación te ayude a pensar y trabajar con más fidelidad para la gloria de Dios.

Ventajas de trabajar desde la casa

  • Te ayuda a aprovechar el tiempo. Trabajar desde la casa significa que no necesitas ir en carro, bus, o tren a trabajar ni que perderás ese tiempo en el camino. Puedes levantarte en la mañana y trabajar inmediatamente si es tu preferencia. También puedes pasar más tiempo con el Señor o tu familia en las mañanas, ser más disciplinado con el ejercicio físico, o servir más en tu iglesia.
  • Te permite reducir gastos. Si trabajas desde casa, no gastarás tanto en el transporte para tu vehículo (gasolina, reparaciones, etc.). También, muchos trabajos no requieren ropa profesional como traje y corbata, permitiéndote ser más casual en tu vestimenta y así gastar menos en ropa.
  • Te permite trabajar desde muchos lugares. Algunos trabajos permiten que los empleados vivan lejos de la oficina, y algunos empleadores solo tienen oficinas digitales porque todos trabajan desde un lugar remoto. Mi casa en Chicago está a dos horas y media en carro de la casa de mi jefe pero, por medio de Internet, podemos hablar cada día cara a cara.
  • Te puede dar un horario flexible. Si estoy trabajando desde la casa y no tengo reuniones, mi horario normalmente es flexible y puedo tomar un descanso cuando quiera pasar tiempo con mi esposa, o salir a hacer las compras antes de que haya mucha gente en el supermercado.
  • Te da oportunidad de enfocarte y trabajar profundamente. Para mí, hay un montón de distracciones en la oficina que me impiden enfocarme para hacer trabajo profundo. Estas distracciones pueden ser conversaciones con compañeros, el sonido del teléfono, o personas hablando demasiado fuerte. La casa puede tener muchas distracciones también, pero con intencionalidad podemos transformar nuestra casa (o cuarto de la casa) en una zona perfecta para enfocarnos en nuestro trabajo.
  • Te puede reducir el estrés. El estrés a menudo viene por el mal tráfico, las relaciones estresantes, mayores gastos, y otras cosas que son normales para los que tienen un trabajo tradicional.
  • Muchas veces, los empleadores dan a sus empleados computadoras y celulares para su trabajo. Y todos que aman la tecnología dijeron: “¡Amen!”.

¡Estas ventajas son grandes! Al considerarlas, recordemos que las grandes oportunidades vienen con grandes responsabilidades de trabajar primero para nuestro amo principal: Cristo (Ef. 5:5–8).

Al mismo tiempo, no olvidemos que las consecuencias del pecado sobre el trabajo también afectan a quienes trabajamos desde casa (Gn. 3:17–19). También hay tentaciones y desventajas únicas.

Desventajas de trabajar desde la casa

  • Estar en la casa tiene sus distracciones. ¿Ver un partido de futbol durante el día? ¡Posible! ¿Lavar la ropa durante el día? ¡Posible! ¿Ser distraído por esas cosas? También posible. Un minuto de distracción en la casa rápidamente se expande para ser mucho más tiempo. Como creyentes llamados a ser sabios, aprovechando el tiempo que el Señor nos da (Ef. 5:15–16), es importante disciplinarnos con el uso de nuestro tiempo y estar seguros de que estamos agradando a nuestro Padre celestial al agradar a nuestro amo terrenal. Esto no significa no podemos poner la ropa en la lavadora durante el trabajo, pero sí significa que necesitamos administrar bien no solo los minutos del día, sino también nuestro enfoque. Si mi enfoque está en el trabajo de la casa en vez de mi trabajo, no estoy dando mi 100% al trabajo.
  • Es más fácil ser perezoso si nadie te supervisa. Trabajar desde casa requiere disciplina y organización. Nuestra productividad demuestra si somos verdaderos discípulos de Cristo. Es un asunto de integridad cristiana porque nuestros trabajos deben ser hechos en amor a Dios y a nuestro prójimo. Cada trabajo, no importa el que sea, sirve a alguien en este mundo, y nuestra pereza le roba la oportunidad a otros de disfrutar lo que hacemos. “También el que es negligente en su trabajo es hermano del que destruye” (Pr. 18:9).
  • Las relaciones con compañeros pueden ser más difíciles. Dios no nos hizo para relacionarnos a través de pantallas. Nos hizo para comunicarnos cara a cara. Aunque no es malo en sí hablar por el Internet, muchos de nosotros hemos perdido la bendición de tener mejores relaciones en persona. Alguien que trabaja desde la casa debe ser intencional en amar a otros y ser una luz para Cristo en su trabajo. Nos debe importar lo que está sucediendo en las vidas de nuestros compañeros, y debemos ver cómo podemos apoyarles en tiempos difíciles.
  • Se necesita mucha más intencionalidad en la comunicación. Sin ver a cada uno de tus compañeros día a día, tienes que construir estructuras para alcanzar tus metas. Por ejemplo, nuestro equipo se reúne por una hora cada semana para planear de nuestros proyectos, pedir ayuda, discutir retos que nos enfrentan, y orar. Sin embargo, debido a la distancia y los diferentes horarios, organizar esta clase de reuniones a veces puede ser difícil para muchos de nosotros.
  • Es fácil aislarse al trabajar desde la casa. Combina el aislamiento con acceso al Internet y tienes un ambiente perfecto para seguir los deseos de la carne en ver pornografía, comprar cosas que no necesitas, o perder tiempo en las redes sociales. Ten cuidado y busca el apoyo de tu cónyuge o iglesia para confesar tus pecados, rendir cuentas, y vivir en integridad.
  • Puede destruir tu cuerpo. Dios no nos creó para estar sentados por muchas horas cada día de cada semana por años y años. Yo he sufrido dolores en el cuello y también el síndrome del túnel carpiano por sentarme tanto enfrente de una computadora con una mala postura. Debemos ser cuidadosos con esto.
  • Puede ser estresante balancear la vida y el trabajo. Puede ser frustrante para ti y tu familia en casa comunicarles a veces la idea de que “estás allí pero no estás allí”, especialmente cuando alguien en el hogar tiene una pregunta que solo tomaría un minuto de tu tiempo. También, si usamos mal nuestra flexibilidad, nos da estrés porque no estamos haciendo lo que debemos hacer.

Si trabajas desde casa, probablemente reconoces muchas de estas ventajas y desventajas. Da gracias a Dios por tu privilegio, y pide su ayuda para maximizar tu productividad para su gloria. Te animo a ser agradecido por los beneficios de trabajar desde la comodidad de tu hogar, mientras al mismo tiempo te animo a estar al tanto de las desventajas que puedes experimentar.

Busca crecer en tus habilidades de enfocarte, bloquear distracciones, planear tu trabajo, y avanzar las metas de tu empleador, recordando “que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor” (Ef. 6:8).

Publicado originalmente en Coalición por el Evangelio. También es disponible en inglés.

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5 mentiras acerca del trabajo

21/11/2018 by kevin Leave a Comment

Mi primer trabajo fue en un puesto de comida de una piscina pública. Tenía 15 años, y desde entonces hasta acá me ha encantado trabajar. He trabajado entregando cartas para el correo, recogiendo basura para mi universidad, haciendo marketing para una empresa, y ahora como misionero entrenando pastores en la predicación expositiva.

Aunque tengo padres cristianos muy buenos quienes me enseñaron el valor de trabajar duro, no siempre veía la relación entre el trabajo y ser un seguidor de Cristo. En mi mente, conocía algunas de las verdades sobre cómo mi fe informaba mi manera de trabajar, pero estas verdades no llegaban a mi corazón.

Varias veces he aprendido, de manera difícil, cómo Dios quiere que trabajemos como cristianos. Por Su gracia, Dios me ha revelado varias mentiras sobre el trabajo que han infiltrado mi vida. Oro que estas lecciones te den una visión más grande de Dios y de Su propósito para el trabajo.

Mentira 1: El trabajo no es parte del plan perfecto de Dios.

Por mucho tiempo creía que el trabajo era uno de los resultados del pecado y no parte del plan original ni del buen diseño de Dios. Esta mentira probablemente entró a mi cerebro cuando era niño, observando a la gente en los programas de televisión quejarse de su trabajo y oyendo los gemidos de mis compañeros en la escuela que no querían hacer sus tareas. “En un mundo perfecto”, pensaba yo, “nadie tendría que trabajar, y yo podría hacer lo que quiera todo el día”, sin darme cuenta de que la mayoría de las cosas que quería hacer (jugar videojuegos, comer comida chatarra, y ver deportes) es imposible sin el trabajo de otras personas.

Las Escrituras nos muestran una realidad diferente, una que dice que el trabajo es una parte integral del plan de Dios para el mundo. Hemos sido creados a la imagen del Dios que trabajó en la creación. Él nos dio su ejemplo trabajando en la creación para que podamos seguirle y reflejarle en nuestro trabajo. Esta es la razón por la que Dios dio a Adán el “mandato cultural” de sojuzgar la tierra y tener dominio sobre cada cosa viviente (Gn. 1:28).

El mandato de trabajar vino antes de la Caída. El pecado pervirtió el buen diseño de Dios, resultando en que el trabajo fuera difícil y doloroso (Gn. 3:17-19). Sin embargo, aunque el pecado haya cambiado muchos aspectos del trabajo para nosotros hoy, no cambió el propósito de Dios.

Mentira 2: Mi trabajo se trata de mí.

Creí esta mentira por mucho tiempo. En mi corazón y mi mente, el que se beneficiaba más de mi trabajo era yo. Quería el dinero, la oportunidad, y el estatus que viene con mi trabajo. Cuando algo en el trabajo impedía mi habilidad de alcanzar lo que yo quería, me frustraba y causaba que mi actitud y motivación sufrieran.

Las Escrituras dicen que nuestro trabajo debe ser como “para el Señor” (Co. 3:23). Esto significa que Él es nuestro Jefe principal y tendremos que rendirle cuentas sobre nuestro trabajo. Dios creó el trabajo para bendecir a otros. Esto es tan cierto para el cocinero, como lo es para el conductor, el vendedor, el maestro, y el banquero, entre otros. Este nuevo enfoque hacia otros nos ayuda a obedecer los dos grandes mandamientos: amar a Dios y a nuestros prójimos.

Mentira 3: El único trabajo que Dios aprecia es el ministerio a tiempo completo.

Por mucho tiempo luchaba con mi llamado porque creía que no podía servir a Dios y tener un trabajo “normal” al mismo tiempo. Es cierto que un trabajo ministerial, como pastor o misionero, es uno que de manera más directa parece avanzar el reino de Dios, pero no significa que un trabajo no ministerial a tiempo completo no le sirva también a Dios. Si haces tu trabajo para el Señor, Él te puede usar.

Piensa en José, quien honró a Dios como pastor de ovejas, prisionero, oficial en la casa de Potifar, y eventualmente el hombre a la mano derecha del faraón. Daniel trabajo similarmente en el gobierno de Babilonia, permaneciendo fiel contra las presiones culturales y malas, y resistiendo hasta leyes y reyes que deseaban quitarle su vida. Abdías también trabajo como oficial del rey, protegiendo y alimentando a los profetas de Dios quienes estaban siendo perseguidos por la reina (1 Re. 18:3-4).

En pocas palabras: somos siervos de Dios no importe dónde trabajemos.

Mentira 4: El reposo es opcional.

Un verano durante mis estudios en el seminario, mi jefe me ofreció una gran oportunidad: “Kevin, este verano, puedes trabajar todas las horas que quieras, incluso sean horas extra, y te pago más”. ¿Horas extra y me pagará más? Decidí aprovechar esta oportunidad.

Después de unas semanas en las que trabajé más de 55 horas (sin mencionar mis responsabilidades en la iglesia), me di cuenta que empecé a odiar mi trabajo, mis responsabilidades en la iglesia, y hasta pasar tiempo con mis amigos. Tanto trabajo me desanimó física y espiritualmente. ¡Necesitaba un descanso!

A mi plan le faltaba una parte integral del plan de Dios para el trabajo: el reposo. Nuestro reposo imita al reposo que Dios tuvo después de crear al mundo (Éx. 20:8-11) y en las palabras de Timothy Keller, es “una celebración de nuestro diseño”. El reposo verdadero enfoca nuestros corazones en el Creador y nos rejuvenece para poder trabajar más.

El reposo tiene muchas dimensiones. Existe más que solo el reposo físico. El reposo espiritual se encuentra en Cristo cuando ponemos nuestra fe en Él. En Cristo reposamos del deseo de ganar la aprobación de Dios con nuestras obras (Mt. 11:28-30; He. 4:3). Necesitamos los efectos rejuvenecedores del reposo espiritual en comunión con Dios a través de la oración y de las Escrituras, del tiempo a solas con Él, y en comunión con otros creyentes.

Mentira 5: Mi trabajo me da mi identidad.

Es cierto que nuestro trabajo nos da parte de nuestra identidad terrenal. Pero si encuentro mi identidad y valor en mi trabajo, ellas dependerán de lo que hago. Y cuando haga bien, rápidamente mi trabajo se convertirá en un ídolo. Y cuando me vaya mal, tendré dudas si lo que estoy haciendo es lo que Dios realmente quiere.

Hay varias verdades que contradicen esta mentira sobre el trabajo. Somos pecadores perdonados, comprados por la sangre de Cristo y somos hijos de Dios. Por esta razón Jesús murió, para “redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesión suya” (Ti. 2:14). Si crees en Cristo, tu identidad no está en tu trabajo sino en Cristo. Este aspecto fundamental de tu identidad debe tocar las profundidades de tu ser hoy y 100,000 años en el futuro.

Trabajando en el poder del evangelio

La muerte y resurrección de Cristo otorga a cada creyente una nueva identidad y un nuevo poder en el Espíritu Santo para hacer su trabajo. En vez de separar nuestro trabajo de la adoración y la alabanza, debemos juntarlos para la gloria de nuestro Rey. En vez de enfocarnos en las frustraciones de trabajar en un mundo caído, el evangelio nos recuerda que gracias a la obra de Cristo en la cruz no siempre será así. Y en lugar de luchar para encontrar nuestro valor propio, podemos descansar en la verdad de que en Cristo, ya tenemos valor infinito en los ojos de nuestro Padre.

Lee este artículo en inglés.

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Una oración para una vida de trabajo que honre a Dios

10/10/2017 by kevin Leave a Comment

“Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven” Colosenses 3:23-24.

Padre, vengo a ti agradecido de la oportunidad de glorificarte con poder trabajar. Gracias porque puedo trabajar duro y dormir cansado cada día. Gracias por los días buenos y los días malos, y por los dones que me has dado para ayudar a este mundo a ser un lugar mejor.

Mientras que entiendo que el trabajo es bueno, también entiendo que hoy no es lo que querías que fuera, y que es a menudo difícil y algo frustrante. Experimentamos las consecuencias del pecado: trabajo laborioso, injusticia y pruebas causadas por el trabajo; y también el dolor de querer trabajar sin la posibilidad de encontrarlo. Que estas situaciones me conduzcan a anhelar más la venida de Cristo y la consumación de todas las cosas: incluyendo nuestro trabajo.

Que la Palabra moldee mis hábitos y actitudes en el trabajo. Ayúdame a evitar ambos peligros, el de ser perezoso y el de idolatrar mi trabajo. Ayúdame a ser un empleado humilde, enseñable, que trabaja duro y sin quejarme, aun cuando las tareas que hago no son mis favoritas. Que yo pueda trabajar lleno de fe y motivado por el amor a Ti y a aquellos se benefician de mi trabajo.

Confirma la obra de mis manos, ayudándome a ser productivo, paciente, enfocado, y perspicaz. Protégeme de las distracciones y de la tecnología que pueden estar obstaculizando mi trabajo en vez de ayudarme a hacerlo mejor. Que el Espíritu me guie en mi trabajo a ser gozoso, creativo, productivo y estar en constante adoración; recordándome siempre de tu amor y de que eres la razón por la que respiro. Enséñame a alinear mi trabajo, mi familia, mi participación en mi iglesia y mi descanso en una manera que maximice el fruto que doy para tu reino.

Haz que mi trabajo y mi actitud a adornen el evangelio y haz brillar la luz de Cristo en este mundo oscuro. Ayúdame a bendecir mi lugar de trabajo viviendo una vida digna del evangelio frente a mis compañeros, y ayúdame a honrar a mi jefe como te honro a ti.

Y mientras trabajo, fija mis ojos en Jesús y su obra consumada en la cruz que me da un tesoro que no podría ganar, descanso que no podría experimentar, y una esperanza viva que me anime a trabajar para la gloria de Dios.

Oro estas cosas sabiendo que me escuchas, en Cristo Jesús y para tu gloria. Amén.

Publicado originalmente en Coalición por el Evangelio.

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