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Vida Cristiana

Cómo la Palabra de Dios limpia nuestro corazón

30/06/2026 by kevin

Nota del editor: Este artículo es un fragmento adaptado del libro Las Bienaventuranzas de Jesús por Colin Smith, un recurso de Abre la Biblia disponible en PDF, audiolibro y guía de estudio.

En Mateo 5:8, Jesús dice: «Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios». Pero ¿cómo limpia Cristo nuestro corazón? En este fragmento veremos que Él lo hace por medio de Su Palabra, santificándonos en la verdad y enseñándonos a guardar puro nuestro camino.


Cristo lava a Su pueblo con la Palabra. La Escritura es tan esencial para tu búsqueda de la pureza como el agua lo es para lavar. Por eso, cuando Cristo oró por Sus discípulos dijo al Padre: «Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad» (Juan 17:17). Y cuando David preguntó: «¿Cómo puede el joven guardar puro su camino?», respondió: «Guardando Tu palabra» (Salmo 119:9).

A lo largo de muchos años como pastor, he observado un patrón constante: las personas cuyas vidas han sido transformadas de manera significativa son como esponjas que absorben la Palabra de Dios. Ellas guardan la Escritura en su corazón y esto tiene un efecto purificador en sus vidas. La entrada de la Palabra de Dios «imparte luz» (Salmo 119:130), y he encontrado con frecuencia que cuando las personas muestran poco o ningún progreso, es porque han sumergido poco sus vidas en la Palabra.

Así que, mientras buscas la pureza, sumérgete en las Escrituras con la certeza de que la Palabra de Dios tendrá un efecto limpiador en tu vida. Aprovecha cada oportunidad para hacerlo. Cuando escuches la predicación de la Palabra, pide a Dios que la use para limpiar tu alma y escucha con atención, aplicando lo que oyes mientras crees lo que Dios dice y obedeces lo que Él manda.

Luego, establece un patrón regular para alimentarte de la Palabra de Dios en privado. Digo alimentarte y no simplemente leer, porque leer no es suficiente. Santiago nos dice que es posible mirarse en el espejo de la Palabra de Dios y alejarse sin haber cambiado (Santiago 1:22–24). Si abordas la lectura de la Biblia como un ejercicio mecánico, como correr en una caminadora, perderás el alimento que podrías recibir. Alimentarse es más que leer. Implica reflexionar, aplicar, creer, agradecer, confesar, regocijarse y comprometerse en respuesta a lo que Dios dice en Su Palabra.

Con el tiempo, el efecto acumulativo de sumergirte en la Palabra de Dios será como el efecto del agua jabonosa sobre la ropa sucia en una lavadora. A medida que la máquina agita, la mancha se va aflojando de manera lenta y progresiva del tejido. De la misma manera, con el paso del tiempo, la Palabra de Dios tendrá este efecto limpiador incluso sobre las manchas más difíciles en tu vida.


Para sumergirte más en la Palabra de Dios, lee el libro Las Bienaventuranzas de Jesús o escucha el podcast diario de Abre la Biblia.

Filed Under: Recursos, Vida Cristiana Tagged With: Crecimiento

Cuando el legalismo apaga tu vida de oración

20/01/2026 by kevin

Este artículo es un fragmento de la enseñanza Obstáculos para orar en el curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube). Para profunidzar en el tema, lee capítulo 3 de Cuando orar es una lucha.


Una vez escuché a otro creyente dar un discurso conmovedor sobre la oración. Todo fue profundamente alentador hasta que dijo lo siguiente: “Si no pasas al menos dos horas en oración cada día, ¿cómo puedes esperar vivir una vida piadosa?”.

Esa frase me sorprendió porque no la vemos en la Biblia. Sí, es bueno pasar tiempo en oración… incluso dos horas. Y la oración es esencial para la santificación. Sé que su afirmación pretendía animar, pero a la larga puede haber tenido el efecto contrario, porque era legalista.

El legalismo trata de ganar la aprobación de Dios por nuestras obras, en este caso, nuestras oraciones o vida de oración. El legalismo a menudo añade reglas a nuestra fe, reglas que Dios nunca nos dio. 

Hay dos formas principales en las que podemos ser legalistas con respecto a la oración: pensar demasiado en la calidad y cantidad de nuestras oraciones.

Enfatizar demasiado la calidad puede hacernos creer sutilmente que podemos engañar a Dios con la combinación correcta de factores externos, como la elocuencia, la pasión, la entonación, o al levantar los puños y las manos (esto puede ser especialmente evidente en la oración en grupo). Poner demasiado énfasis en la cantidad de nuestras oraciones actúa como si Dios mantuviera una cuota para el número de veces que oramos o un cronómetro para controlar la duración de nuestras oraciones.

Afortunadamente, un vistazo a la enseñanza bíblica sobre la oración muestra que a Dios le importa la postura de nuestro corazón en la oración y el contenido de nuestras oraciones, en lugar de medidas más arbitrarias como la cantidad o la calidad. 

Me gustaría animar a los legalistas en recuperación a pensar en lo que Dios quiere y no quiere en cuanto a la calidad y cantidad de nuestras oraciones.

La calidad de nuestras oraciones

No hay nada de malo con las oraciones que suenen bien o sean emotivas, dando por sentado que son hechas con un corazón sincero. De hecho, todo este módulo de enseñanza trata de mejorar la calidad de nuestras oraciones al hacer que su contenido sea lo más bíblico posible. Pero no debemos pensar que podemos sobornar a Dios para que conteste nuestras oraciones con base en su calidad.

No podemos olvidar que Dios es nuestro Padre. Piensa en lo ridículo que sería que un padre terrenal solo prestara atención a sus hijos si expresaran sus solicitudes de la manera perfectamente correcta o con la entonación adecuada.

Tengo hijas pequeñas y a veces, cuando nos reunimos con otras familias, oigo a un niño que comienza a llorar en la otra habitación. A todos los padres se nos agudizan los oídos y nos hacemos dos preguntas: primero, ¿es mi hijo? Y segundo, si es mi hijo, ¿qué tipo de llanto es? ¿Está muy cansado? ¿Un llanto de hambre? ¿Un llanto de “alguien se ha llevado mi juguete” o un llanto de “en realidad está sufriendo físicamente”? Hay una gran diferencia, y los padres se dan cuenta rápidamente.

Si esto es cierto de los padres humanos para con sus hijos, cuánto más conoce Dios el clamor y peticiones de Sus hijos. Recuerda que Jesús enseñó que Dios sabe lo que necesitamos incluso antes de que se lo pidamos y nos advierte que no debemos amontonar “muchas palabras” o “frases vacías” para ganarnos la atención de Dios. Dios nos escucha porque somos Sus hijos, no porque seamos buenísimos para la oración.

La cantidad de nuestras oraciones

La Biblia no entrega prescripciones de duración o cuotas para nuestras oraciones -debes orar X veces al día durante X minutos para que “cuente” ante los ojos de Dios. Si así fuera, probablemente nos preocuparíamos más por mirar un reloj y marcar casillas para cumplir con nuestros deberes espirituales que por buscar a Dios.

Dios quiere que oremos con fe, con el corazón correcto y por las cosas correctas. Y aunque Dios nos llama a orar continuamente, esto no significa que no podamos comer, dormir, hablar con la familia y los amigos, y vivir una vida normal. Ni el mismo Jesús pasó cada momento del día en oración, pero sí oró continuamente a lo largo de su vida.

Pon tus ojos en nuestro Padre

Una cosa que me ha alentado es la brevedad de muchas de las oraciones de las Escrituras. ¡Son tan cortas!

  • Si te tomas el tiempo para orar el Padre Nuestro palabra por palabra, te llevará unos veinte segundos.
  • Las oraciones de Pablo duran desde unos pocos segundos hasta unos setenta y cinco segundos.
  • La oración de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” dura unos tres segundos.
  • Nehemías 2 registra que en medio de una conversación importante, Nehemías “[oró] al Dios del cielo” (Nehemías 2:4), y aunque no conocemos el contenido de esta oración, sí sabemos que Dios la respondió e hizo grandes cosas en la nación de Israel gracias a ella.

¡Alabado sea Dios porque no impone cuotas estrictas para la longitud o frecuencia de nuestras oraciones!

También vale la pena mencionar que una gran cantidad de mandamientos bíblicos para orar vienen con una promesa de los sorprendentes resultados que puede tener la oración. Esto significa que estos mandamientos de oración no son para agobiarnos, sino más bien para inspirarnos. He aquí tres ejemplos:

  1. Mateo 7:7-8 – Se nos ordena pedir, buscar y llamar. Pero aquí están las promesas: “Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.
  2. Jeremías 33:3 “Clama a mí”, ese es el mandato, y aquí está la promesa, “y Yo te responderé y te revelaré cosas grandes e inaccesibles, que tú no conoces”.
  3. Filipenses 4:6-7 “Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios”, ese es el mandamiento, y aquí está la promesa, “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús.”

Así que, no dejes que una mentalidad legalista te haga enfocarte en tus propias acciones o esfuerzos en la oración. Pon tus ojos en nuestro Padre misericordioso.


Ver la sesión Obstáculos para orar (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=WEYG_sF6Fq4

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: El legalismo, Oración

¡No permitas que la culpa te impida orar!

13/01/2026 by kevin

Este artículo es un fragmento de la enseñanza Obstáculos para orar en el curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube). Para profundizar en el tema, lee capítulo 3 de Cuando orar es una lucha.


La culpa aleja a las personas de la oración de dos maneras principales. La primera es la culpa por pecados pasados, donde algunos piensan que necesitan estar limpios antes de acudir a Dios en oración. La segunda es sentirnos culpables por nuestra vida de oración en particular.

Un adecuado entendimiento del evangelio nos ayuda a ver cómo nuestra culpa puede ser una motivación para orar, en vez de ser un obstáculo. Después de todo, ¿no es el Señor Jesús quien nos invita a orar “perdónanos nuestras deudas” en el Padre Nuestro? Esto significa que Dios no solo espera que oremos para pedir perdón, sino que no podemos ser cristianos fieles sin orar esta petición. 

Me encanta lo que dice el puritano Thomas Brooks:

“Es la lógica del diablo argumentar así: mis pecados son grandes, por lo tanto, no iré a Cristo…mientras que el alma debería razonar así: mientras más grandes sean mis pecados, más necesidad tengo de misericordia, de perdón, y por lo tanto iré a Cristo, quien se deleita en la misericordia, quien perdona el pecado por causa de Su propio Nombre”.

¿Alguna vez has caído en la lógica del diablo? A mí me ha pasado. Pero tenemos gran esperanza en el evangelio. Hebreos 4:15-16 (NTV) dice:

“Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”. (NTV)

Jesús se compadece de nuestras debilidades porque Él experimentó la tentación por sí mismo, Él la entiende, Él salió victorioso sobre el pecado y Él es lo suficientemente poderoso para ayudarnos en nuestra debilidad. La conclusión lógica de esto es que podemos acercarnos al trono de la gracia “con toda confianza”.

Y, ¡cómo me gusta que este pasaje menciona “cuando más la necesitemos”, es decir, en un momento de necesidad! Dios sabe que tenemos necesidades y promete satisfacerlas en Cristo. Jesús conoce tus peores pecados, aquellos que te avergüenzan más y los ha cubierto con Su sangre.

Así que, si te sientes culpable o avergonzado por lo que has hecho (o lo que has dejado de hacer) en tu vida, ¡felicitaciones! Estás en un momento de necesidad y tienes un Salvador que tiene misericordia y gracia para tu necesidad.

Mientras aprendemos a llevar nuestros pecados a la cruz, debemos hacerlo con gran humildad y cuidado; no olvides que Cristo dio Su vida por tus pecados. No queremos una simple confesión que trata la gracia de Dios de una manera barata.

Por lo tanto, llora por tus pecados, examínate a ti mismo a la luz de las Escrituras, pídele a Dios que te ayude a odiar tu pecado. Confía en la gloriosa promesa de Dios que dice: 

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).


Ver la sesión Obstáculos para orar (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=WEYG_sF6Fq4

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¿Qué significa estar lleno de la plenitud de Dios? (Efesios 3:19)

06/01/2026 by kevin

Lo que sigue es un fragmento de Haciendo las oraciones del apóstol Pablo, parte del curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube).


Una pregunta natural que surge a la oración de Efesios 3:14–19 es ¿qué significa estar lleno de toda la plenitud de Dios? No quiere decir que tu yo finito pueda contener al Dios infinito, sino que nuestras vidas pueden ser llenas más y más de Dios y todo lo que Él puede ofrecernos.

Recuerda, como dice Efesios 1:3: «que nos ha bendecido con toda bendición espiritual… en Cristo». Ser colmados con la llenura de Dios es apreciar a Dios y las bendiciones espirituales en una forma vivencial. Nosotros estamos pidiendo a Dios todo lo que podemos experimentar de Él.

¡Una gloriosa y valiente oración!

Una ilustración

Me gusta usar la siguiente ilustración para ayudarnos a ver lo que significa esta petición.  Digamos, cuando eres un nuevo cristiano, tu experiencia con Dios es como la cantidad de agua que cabe en un vaso desechable. Ciertamente, esa no es toda el agua que hay, pero tienes algo. Luego, conforme vas creciendo, el vasito pasa a ser una jarra de 3 litros. 

Después, puedes comparar tu experiencia con Dios con una alberca olímpica. Esta oración es para pedir la llenura de Dios que puede requerir toda el agua del Océano Atlántico, y, eventualmente, el agua de todo el mundo. Es pedir que experimentemos la plenitud de Dios y las bendiciones espirituales que Él nos otorga en cualquier forma que podamos.

Evita el peligro

Ahora, algunos podríamos estar tentados, al leer este versículo, a excedernos para perseguir una versión vivencial de la fe cristiana que nos desconecta de la Palabra de Dios y el vivir por fe, no por vista.

Nosotros no deberíamos hacer eso, pero sí necesitamos darnos cuenta de que Dios quiere llenarnos con más y más de Sí mismo. Él es el Quien nos dio esta petición en Efesios 3.

La meta de la vida cristiana

Como dijo Stott, hay una progresión en las peticiones de esta oración, es como una escalera, y éste es el peldaño más alto.

Después de que Pablo ora para que los efesios sean fortalecidos por el Espíritu para estar arraigados y cimentados en amor, él ora para que ellos crezcan en el conocimiento de las múltiples dimensiones del amor de Cristo hacia nosotros, y después ora para que ese conocimiento resulte «para que sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios». Es por eso que el erudito Dr. Tom Schreiner puede decir «estar llenos de Dios es la meta de la vida cristiana».

Casi me quedo sin palabras para describir el valor de esta petición. Mientras me doy cuenta de lo que Pablo estaba pidiendo a Dios: que «les conceda a ustedes conforme a las riquezas de Su gloria» (versículo 16) Él puede concedernos esas peticiones, mi corazón simplemente tiene más hambre de Dios.

Quiero que Dios me vacíe de cualquier cosa que impida que experimente Su llenura en mi vida, una llenura que puede tocar cada pensamiento y cada detalle de mi vida.


Ver la sesión Haciendo las oraciones del apóstol Pablo (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=r-7RsbrStCk

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Cómo orar Efesios 1:15-23 como Pablo

09/12/2025 by kevin

Lo que sigue es un fragmento de Haciendo las oraciones del apóstol Pablo, parte del curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube).


«No ceso de dar gracias por ustedes, mencionándolos en mis oraciones, pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, les dé espíritu de sabiduría y de revelación en un mejor conocimiento de Él. Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos, y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de Su poder». Efesios 1:16-19

El contexto nos ayuda a entender cómo funciona esta oración en Efesios. Efesios 1:3-14 explica gloriosamente un sinfín de beneficios que disfrutamos en Cristo:  toda bendición espiritual, la elección desde antes de la fundación del mundo, la adopción en la familia de Dios, el perdón por nuestros pecados, el sello del Espíritu Santo.

Esta oración en los versículos 15-23 simplemente conecta el conocimiento intelectual de esas verdades gloriosas que tenían los efesios con el conocimiento del corazón, en sus experiencias del día a día. 

En los versículos 17-18 dice que Pablo quiere que ellos tengan un espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Cristo y que los ojos de sus corazones vean con claridad para saber 3 cosas específicas para su vida diaria. (Las tres cosas son fáciles de reconocer porque la palabra «cuál» se repite tres veces).

1.  Ora para profundizar en la esperanza de Cristo.

«Mi oración es que los ojos de su corazón les sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de Su llamamiento» (v. 18).

Tantas personas en nuestro mundo viven sin una verdadera esperanza. Esto es real por distintas razones, desde la contienda política en nuestro mundo, la promesa vacía del mundo secular, hasta las pandemias y guerras, pero en última instancia se debe a no conocer la esperanza de Cristo.

Pero a nosotros que estamos en Jesucristo «nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1 Pedro 1:3).

Pablo anhela que los efesios conozcan más sobre la esperanza viva. Nosotros necesitamos conocer la esperanza que va más allá de nuestras circunstancias actuales; esa esperanza que ni un diagnóstico desfavorable, una pandemia o una guerra nos pueden quitar. Esa esperanza que nos anima a perseverar durante las dificultades y el sufrimiento, y la que Dios quiere darnos.

Así que, ora junto con Pablo y conmigo: «Señor, ayúdanos a conocer la esperanza de Tu llamamiento».

2. Ora para profundizar en el amor de Cristo.

«Cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos» (v. 18).

El significado en griego de esta frase es un tanto ambiguo; puede significar que somos la herencia especial de Dios o que Él nos da una herencia. Ambas son ideas bíblicas y apuntan al amor de Cristo.

Puedo pedirle a Dios que me ayude a saber más sobre lo que significa ser Su pueblo atesorado, Su herencia…, quienes recibiremos una herencia propia en el nuevo cielo y en la nueva tierra.

Esta es una de las bellezas de orar las Escrituras: aun si no sabemos precisamente lo que dice, mientras evitemos orar algo que no es bíblico, levantaremos oraciones que Dios va a escuchar. Tenemos esa libertad.

La segunda petición es para saber más sobre nuestra preciada posición. A los ojos de Dios, nosotros somos «más que vencedores por medio de Aquél que nos amó» (Romanos 8:37), más que los grandes líderes mundiales en toda la historia de la humanidad porque Dios nos llama Sus hijos amados. Quizá lo entiendas intelectualmente (aquí – I’ll point to my head), pero ¿lo sabes realmente, en lo profundo de tu alma? Eso es lo que Pablo está pidiendo, y nosotros también podemos pedirlo.

«Señor, ayúdanos a conocer las riquezas de Tu amor por nosotros, en Cristo».

3. Ora para profundizar en el poder de Cristo.

«…y cuál es la extraordinaria grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la eficacia de la fuerza de Su poder» (v. 19).

No quiero que te pierdas cómo Pablo describe este gran poder que trabaja en nosotros.  Fíjate en el versículo 20: «Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a Su diestra en los lugares celestiales». Dios nuestro Padre es el ser más poderoso que jamás haya existido y que jamás existirá y Su poder inigualable está dirigido hacia—¿quienes? los que creemos en Él—hacia nosotros.

Este es poder de la resurrección que SIEMPRE está disponible para el pueblo especial de Dios. Esta petición es para que conozcamos ese poder que nos ayuda a ser fuertes en el Señor y en el poder de Su fuerza, como dice Efesios 6. El poder que nos ayuda a permanecer firmes en nuestra identidad en Cristo, a caminar de una manera digna del evangelio. El poder que nos mantiene en unidad y amor en la iglesia, para amar a nuestros cónyuges y a nuestros hijos, para trabajar de manera que honre a Dios.

¿Quieres conocer ese poder cuando estás desanimado, cuando eres tentado o cuando enfrentas oposición espiritual? Podemos orar para conocer el poder de Cristo trabajando en nosotros, y podemos ser fortalecidos por ese poder.

Orando Efesios 1:15–23 para tu vida diaria

Efesios 1 nos da, por lo menos, tres peticiones para que podamos orar: para profundizar en la esperanza, el amor y el poder de Cristo.

¿Cuándo podríamos usar las peticiones de Efesios 1? Déjame sugerir algunas situaciones para ilustrar lo prácticas que son.

  • Podemos orar Efesios 1 diariamente al despertar cada mañana con un entendimiento más profundo de las riquezas del evangelio.
  • Cuando mi fe se sienta estancada y necesite renovarse. Cuando empiezo a pensar «Ya aprendí toda la verdad de Efesios 1:3-14 en la escuela dominical y ya no me interesa tanto».
  • Cuando un ser querido se está alejando de Cristo. Ora para que los ojos de su corazón sean iluminados para saber más sobre la esperanza, el amor y el poder del evangelio en su vida.
  • Cuando dejo a mis hijas pequeñas en la escuela dominical.
  • Puedes orar por la comunidad de tu iglesia para que muestren cada vez más la esperanza, el amor y el poder del evangelio.
  • Ora por los hermanos perseguidos alrededor del mundo, para que puedan experimentar el evangelio en maneras profundas mientras sufren por causa de Cristo. Es interesante notar que Pablo escribió la carta a los efesios ¡estando preso!

Existe una infinidad de formas en que podemos hacer esta oración. Te animo a sumarla a su repertorio de oraciones.


Ver la sesión Haciendo las oraciones del apóstol Pablo (video)

https://www.youtube.com/watch?v=r-7RsbrStCk

Filed Under: Vida Cristiana Tagged With: Efesios, El Apóstol Pablo, Herramientas para la oración, Oración

5 maneras de orar los Salmos

01/12/2025 by kevin

En la sesión Orando los Salmos del curso Ora la Biblia (ver el curso en YouTube), comparto cinco maneras de orar los Salmos.


1.          Usa los Salmos para calentar tu corazón.

Cuando leemos los Salmos, vemos que otros tienen una conversación productiva con Dios y se unen a esa conversación. Leer los Salmos podría calentar tu corazón para la oración como un atleta que tiene que trotar para hacer su calentamiento antes de un partido.

Puede que tengas varios versículos favoritos o salmos enteros que incorporas en tu rutina de oración, o regularmente haces un ciclo por el salterio en tu tiempo devocional, pero esta es una manera en la que permites que la fuerte corriente devocional de los salmos te atraiga para que puedas llegar a Dios.

Observemos, por ejemplo, el Salmo 100:

Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra.

Sirvan al Señor con alegría;

Vengan ante Él con cánticos de júbilo.

Sepan que Él, el Señor, es Dios;

Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;

Pueblo Suyo somos y ovejas de Su prado.

Entren por Sus puertas con acción de gracias,

Y a Sus atrios con alabanza.

Denle gracias, bendigan Su nombre.

Porque el Señor es bueno;

Para siempre es Su misericordia,

Y Su fidelidad por todas las generaciones.

¿Cómo podrías no tener ganas de adorar a Dios después de leer las palabras del Salmo 100?

2.          Ora los salmos textualmente.

Orar los Salmos letra por letra te da palabras cuando te hacen falta.

Mi esposa y yo con frecuencia queremos terminar nuestro día buscando al Señor, pero nos falta la energía física y mental a causa del trabajo y la ocupada vida familiar. Así que a veces leemos un salmo al Señor y meditamos en uno o dos versículos que nos impresionanimpresiona. Esto nos ayuda a limpiar nuestro paladar espiritual de los eventos del día y a entregar nuestros últimos momentos a Dios en oración.

Mientras más nos sumergimos en los Salmos, más nos equiparán para pensar, sentir y orar como Dios desea.

3.          Aprende de las diversas estructuras de los Salmos

Muchos salmos exhiben un camino de fe y confianza. Tomemos, por ejemplo, el Salmo 13. David comienza el salmo lanzando una queja en los versículos 1 y 2, con cuatro preguntas que comienzan con: «¿Hasta cuándo?».

¿Hasta cuándo, oh, Señor? ¿Me olvidarás para siempre?

¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostro?

¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma,

Teniendo pesar en mi corazón todo el día?

¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí?

David claramente está angustiado porque Dios parece distante mientras él está lleno de dolor y oprimido por su enemigo.

David continúa su oración en los versículos 3-4, con una súplica para que Dios responda.

Considera y respóndeme, oh, Señor, Dios mío;

Ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte;

No sea que mi enemigo diga: «Lo he vencido»;

Y mis adversarios se regocijen cuando yo sea sacudido.

David concluye en los versículos 5-6 con una declaración de confianza:

Pero yo en Tu misericordia he confiado;

Mi corazón se regocijará en Tu salvación.

Cantaré al Señor,

Porque me ha llenado de bienes.

En este salmo vemos una estructura en la que primero hay una queja, luego una súplica para que Dios responda y, finalmente, una afirmación de confianza.

La situación de David no cambió inmediatamente, pero él tomó la decisión de regocijarse en el Señor. Esa es una estructura simple que podemos seguir mientras oramos durante tiempos de ansiedad. Podemos descargar nuestras quejas delante de Dios. Podemos clamar, pidiéndole al Señor que responda y nos ayude, aun presentando argumentos delante de Él como lo haría un abogado delante de un juez. Pero, en última instancia, debemos llegar a un lugar de confianza y gozo en Dios, más allá de nuestras circunstancias.

Entonces, mientras lees los Salmos, fíjate en el ritmo de ciertos salmos y aprende de ellos.

4.          Trata los Salmos como si fueran un árbol de manzanas.

Cuando leas los Salmos, toma un versículo o dos como si tomaras una manzana de un árbol.

Un miembro de mi familia recientemente se lamentó por una situación en la que alguien la acusó injustamente y prosperó por esa razón. Ella dijo: «¡Quisiera saber cómo pensar y orar en esta situación!». Eso me hizo pensar en el Salmo 37, que es exactamente para una situación así.  Hay muchos mandamientos en este Salmo que nos dicen exactamente qué hacer.

«No te irrites a causa de los malhechores» (versículo 1)

«Confía en el Señor, y haz el bien» (versículo 3)

«Pon tu delicia en el Señor» (versículo 4)

«Encomienda al Señor tu camino» (versículo 5)

Nuestra pariente dijo: «¡Eso es exactamente lo que necesito!».

¿Cómo convertirías eso en una oración? Podría ser tan sencillo como: «Señor, ayúdame a no irritarme a causa de los malhechores. Ayúdame a confiar en Ti, a poner mi delicia en Ti y encomendarte mis caminos». Simplemente convierte los mandamientos del salmo en tus oraciones.

Lo hermoso de orar este salmo es que los mandamientos vienen con gloriosas promesas:

Pon tu delicia en el Señor,

Y Él te dará las peticiones de tu corazón.

Encomienda al Señor tu camino,

Confía en Él, que Él actuará;

Hará resplandecer tu justicia como la luz,

Y tu derecho como el mediodía (Salmo 37:4–6).

En otras palabras, cuando confías en el Señor, puedes descansar seguro porque Dios eventualmente dejará en claro quién tiene la razón.

Déjame explicar el poder de orar este salmo en esta situación en particular. Como ya lo mencioné, este salmo presenta mandamientos que debemos seguir y que resultan en grandes promesas. Cuando pedimos la ayuda de Dios para guardar estos mandamientos, nuestras mentes no solo se instruyen sobre cómo pensar y confiar en Dios en una situación fastidiosa, sino que podemos clamar pidiendo la ayuda de Dios para guardar los mandamientos. Estos mandamientos son Su voluntad, ya que están en Su Palabra, así que podemos tener la confianza de Dios nos ayudará a guardarlos y, ya que los resultados fluyen por guardar los mandamientos, podemos tener la confianza de que Dios nos ayudará a cosechar todas las gloriosas promesas de las que habla este salmo.

Aunque no todos los versículos de los Salmos serán tan útiles como otros, te animo a que recolectes tus versículos favoritos de los Salmos, los memorices y los uses en oración. A continuación, te comparto tres de mis favoritos:

  • Moisés oró en el Salmo 90:12: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría». Esta es una excelente oración para recordar la brevedad de la vida.
  • David le pidió esto a Dios en el Salmo 51:10: «Crea en mí, oh, Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí». Esta es una excelente oración para confesar nuestros pecados.
  • David oró otra vez en el Salmo 139:23-24: «Escudríñame, oh, Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis inquietudes, y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno». Esta es una excelente oración para la autoevaluación, que es una práctica vital para todo seguidor de Jesús.

Permear tu vida de oración con los Salmos es una de las cosas mejores y más sencillas que puedes hacer para mejorar tu vida de oración.

5.          Trata los Salmos como un árbol de Navidad.

En lugar de tomar una oración del árbol, puede que lleves una oración y la cuelgues en el Salmo, como lo harías con un adorno en un árbol de Navidad. Esto podría venir en la forma de expandir una porción de un salmvo y agregar otras peticiones que se conectan con tu vida y experiencia.

Hace poco leí el Salmo 115. El versículo 1 empieza así: «No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a Tu nombre da gloria». El versículo 2 continúa: «¿Por qué han de decir las naciones: “¿Dónde está ahora su Dios?”». Parece ser que muchos estaban afirmando que Dios no estaba activo y que no guardaba Sus promesas para con Israel.

El salmista entonces continúa haciendo un contraste de nuestro Dios en los cielos, que hace lo que le place, con la insignificancia de los ídolos a los que sirven las naciones en los versículos 3-8. Pero entonces pensé: «¿Cómo es que me vuelvo a ídolos inútiles que no solo no me traen nada bueno, sino que roban la gloria que debo darle solo a Dios?».

Entonces oré: «Señor, muéstrame los ídolos a los que sirvo. Ayúdame a deshacerme de los ídolos y a servirte solo a ti. No quiero guiar a mi familia o a otras personas a la misma idolatría que me tienta, así que, por favor, revélame mis ídolos ocultos. Cuando mi corazón clama, al igual que el mundo, “¿Dónde está mi Dios?”, ayúdame a no caer en la desesperación, sino a confiar en Ti, mi ayuda y mi escudo».

Más adelante en el salmo, en el versículo 12, dice: «El Señor se ha acordado de nosotros; Él nos bendecirá». Eso se conecta con el versículo 2. Así que agrego mis oraciones: «Señor, aun cuando el mundo se burle de Tus hijos, sé que no me has olvidado. Me has bendecido con toda bendición espiritual en Cristo y disfrutaré una eternidad en Tu presencia. Gracias por recordarnos y gracias por hacer crecer nuestra fe, por santificar nuestras vidas a través de pruebas y de períodos de espera».

Ese es un ejemplo de cómo podemos colgar nuestras oraciones en un salmo, así como colgamos un adorno en un árbol de Navidad. Simplemente empezamos con un salmo y le injertamos oraciones de nuestras vidas para que estas puedan ser moldeadas y transformadas por la poderosa Palabra de Dios.


Ver el video Orando los Salmos (Video)

https://www.youtube.com/watch?v=aomROImS9O4

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